Algunas metas tienen que esperar más que otras, desde hace un par de años estoy esperando la oportunidad de correr el American River 50. Ya le puse fecha a esta carrera. Acabo de inscribirme para correr estos 80 kilómetros el 10 de abril. Lo mejor de todo es que creo que voy a conseguir que mi hermano Rogelio me acompañe. Estoy seguro que no se va a querer quedar atrás en esta aventura.
Todo en su debido momento... Aún cuando esta meta se ha demorado en llegar a tiro de piedra (todavía no la he logrado), ahora es el mejor momento para atacarla. Poco a poco he logrado aumentar mi ritmo de marcha base, y este año logré correr el maratón en 3:33:13, bien cerca de los 5 minutos por kilómetro. Ese paso para mi se ha vuelto muy cómodo. Antes, hace muchos años, 4 minutos por kilómetro era un paso al que entrenaba regularmente, pero también corría distancias más cortas. Ahora no tengo la velocidad de la juventud, pero tengo un paso que me lleva lejos, y la experiencia de la madurez ¡Já! Ni yo me lo creo... Soy un bulto que va lento pero lejos, sin prisa pero sin pausa.
No hay caso - ya pagué mi inscripción para el American River 50, antes que se llenen los 750 cupos (que nunca se han llenado). Ahora me quedan 4 meses para fortalecer mis piernas, entrenar mi corazón, y sentirme cómodo con la distancia esa, 80K. Lo mejor de esta carrera es que me va a motivar a salir más a correr fondos por los senderos de El Valle. Ya estoy trazando los lugares nuevos por los que pretendo perderme. Y este es el momento justo para eso, ahora que están parando las lluvias los senderos de El Valle se van a secar un poco, haciéndose menos difícil transitarlos corriendo.
Ya me imagino recorriendo, en una mañana, los circuitos que me toman días caminar. De verdad que me entusiasma pensar en lo mucho que voy a disfrutar la preparación para esta futura prueba. Esta vuelta larga traerá beneficios múltiples.
sábado, 5 de diciembre de 2009
jueves, 3 de diciembre de 2009
Ironman Cozumel 2009
[caption id="attachment_820" align="alignleft" width="300" caption="Pedaleando en el Ironman"]
[/caption]
Terminé, finalmente, el Ironman Cozumel 2009 en 13:41:47. Quedé de 810 entre 1,827 participantes. Logré más de lo que esperaba, que solamente era terminar, sin mayores espectativas. El Ironman resultó ser un excelente evento, apropiado para mi ritmo (sin prisa, pero sin pausa). Justo antes de iniciar la competencia tenía serias dudas al respecto por que, en realidad, no había entrenado mucho.
Los días antes del evento veía a muchos montando bicicleta, nadando y corriendo por todos lados. Yo pensaba: "nada más que tengo diesel para un recorrido, no lo voy a gastar tan temprano". Pero al final si nadé un poco y monte algo de bicicleta. Tenía tanto tiempo de no montar bicicleta que decidí acondicionar mi trasero un poco para aminorar el dolor que, de seguro, me iba a causar pedarlear unas 7 a 8 horas. A principios de mes, en La Yeguada, había nadado la laguna entera, 2 veces, y sabía que podía hacer los 3.8 kilómetros de la natación. Pensé que me tomaría una hora y 40 minutos completar la distancia sobre la base de la nadada de La Laguna de La Yeguada, que mide unos 1,750 metros cuando está llena. Con esos tiempos me quedaban casi 7 horas para gatear hasta la meta una vez que me bajara de la bicicleta.
El inicio de la carrera fue muy emocionante: casi 2,000 competidores en el muelle del parque de Chankanaab en Cozumel, todos llenos de pólvora, a punto de estallar. Cantaron el himno de México, saltaron delfines frente a nosotros, y vimos la partida de los profesionales unos 15 minutos antes que la nuestra, que era a las 7:00 am. Poco después que partieron los elite y los profesionales nos mandaron a tirarnos al agua para esperar la partida. Yo tomé hacia la derecha y luego vi que por la izquierda había menos gente y corrí en esa dirección para meterme al agua. Mientras corría, y sentía mis piernas, pensaba que no había forma que me iban a poder llevar hasta la meta, no me sentía cómodo.
Luego, en el agua, flotaba entre otros 1,750 atletas de las categorías por edad, éramos el bulto del evento. El agua estaba cristalina, bastante tibia, muy cómoda. Mi plan para la nadada era nadar en la estela del competidor que me quedara por delante. Si otro nadador me pasaba, me cambiaría de remolcador hasta encontrar quien me pudiera llevar hasta la transición al límite de mi esfuerzo. Habían tantos nadadores que siempre pude nadar detras de alguien, aprovechando el esfuerzo que mi remolcador hacía para partir el agua frente a él, o ella. Nunca paré de nadar, toda la distancia enfocado frente al par de piés que tenía a pocas pulgadas de la punta de mis dedos. De a milagro saqué la cabeza del agua para asegurarme que fuéramos en la dirección correcta - yo confiaba que la persona delante de mi sabía lo que hacía. Cuando salí del agua había cubierto la distancia en 1:13:23 ¡Increíble!
Caminé tranquilamente hacia el lugar de transición para recoger mi bolsa con la ropa de la bicicleta. En el camino paré a darle un beso y un abrazo a mi esposa que estaba en el barandal al lado de la alfombra por donde teníamos que movernos del agua a la tolda para cambiarnos. La tolda estaba llena de competidores, caliente y húmeda. Cuando terminé todo el proceso y finalmente salí con mi bicicleta para la próxima etaba habían pasado 13 minutos. Hice una transición de amateur... Rutger Beke de Bélgica, el ganador de la prueba, había hecho su transición en 46 segundos. Tengo mucho que mejorar para el próximo Ironman (ayuda el no tener que cambiarse de ropa).
Para la bicicleta había decidido confiar mi alimentación a los puestos de abastecimiento del Ironman. Iban a tener Powerbars, Powergels, Gatorade, frutas y agua cada 10 kilómetros. Eso parecía más que suficiente para mantener mi cuerpo nutrido durante la pedaleada. Llevé tylenols (2 sobres) para tomar analgésicos y amortiguar el dolor del trasero, los piés y las manos. Al final no fueron muchas las molestias que sentí en la bicicleta (más fue la preocupación). Al principio estaba rodando a una cadencia alta y no estaba avanzando muy rápido contra el viento que soplaba. Luego de unos 30 kilómetros cambié de estrategia y puse el plato grande y apliqué torque a las bielas. Inmediatamente comenzó mi promedio a aumentar sin desgaste a las piernas.
Poco a poco, en la bicicleta, fui pasando a otros ciclistas. En ciertos tramos podía ver un cordón contínuo de bicicletas que se extendía hasta donde llegaba la vista. Pasé las próximas 6 horas pasando gente en la ruta de la bicicleta. Por supuesto que también me pasaban algunos, pero eran los que menos. Eventualmente fui encontrando un grupo de ciclistas con los que compartí la mayoría del recorrido. Por momentos me dejaban atrás, luego los alcanzaba, y rodábamos juntos, en fila, por ratos. El recorrido de la bicicleta eran 3 vueltas de 60 kilómetros. Cuando estaba por completar la primera vuelta escuché la sirena del vehículo que escolta a los élite - me pasaron como si estuviese parado, un grupo de 3 competidores. Luego me fueron pasando los otros profesionales.
En el camino me alcancé a varios de mis compañeros de Panamá que habían nadado mucho más rápido que yo. Camilo y Alexei habían nadado en 57 minutos cada uno, 16 minutos menos que yo. A Camilo y Eladio nunca los alcancé, ni a Roger, Tato y Ramsés. La parte que más me gustó de la bicicleta eran las vueltas dentro del pueblo. Me imaginaba que estaba en un Tour de France, rodando por las calles a alta velocidad, compitiendo por la malla amarilla. Pensé de todo durante las 6:45:39 que duró mi pedaleada. Cuando me tocó la recta final hacia el pueblo de Cozumel decidí dejar todo lo que tenía en ese tramo. Ya sabía que podía caminar hasta la meta y terminaría el Ironman en menos de 17 horas, el tiempo de corte de la carrera. Cada tanto tiempo me paraba en los pedales y aceleraba la marcha. Luego la mantenía un rato y, cuando estaba perdiendo momento, me paraba nuevamente. ¡Qué emoción fue llegar a la transición y ser ordenado a parar de pedalear!
Mi siguiente transición fue más decente, saliendo a correr 5 minutos después de haber llegado en la bicicleta. Rutger Beke había hecho su transición en 1:15 e Yvonne Van Blerken, la ganadora femeninan la había hecho en 1:39 (ella pedaleó los 180 kms. en 5:03:44). Salí de la transición caminando y comiendo. Aprovechaba para reabastecerme de energía para el esfuerzo que me faltaba, y ya estaba seguro que terminaría. En este año había corrido 2 maratones, uno en 3:33:13 y otro en 7 horas (en los senderos de El Valle). Lo que faltaba ya era terreno conocido para mi. Solamente me faltaba un maratón para ser un Ironman... ¡Yo sé como correr y terminar un maratón!
Pero la realidad es algo diferente - 2 semanas antes me había lesionado la pantorrilla izquierda y no podía correr con libertad. Temía volver a lastimarme y tener que cojear por 42 kilómetros. Mi plan para el maratón era caminar y correr, siempre manteniendo mi pulso en un rango cómodo y mis músculos frescos. Cuando corría, corría rápido y con buena forma. Casi todos mis compañeros que había dejado atrás en la bicicleta me fueron pasando en la corrida. El circuito eran 3 vueltas de 14 kilómetros por el Boulevard de Cozumel. En recorrido excelente, con vista al mar. También era un recorrido a través de una horda de mosquitos. Pero como éramos 1,827 corredores no quedaban tantos mosquitos para cada uno de nosotros.
Yo logré mantener mi plan a través de todo el maratón. Después de un rato volví a alcanzarme a varios de los que me pasaron al principio. Al final me volví a pasar a Chris, Eliezer, Roberto, Alfredo y entré a la meta junto con Isabel Sirera, que fue la más rápida entre las panameñas. Pero la mejor fue Malinka Badiola, que quedó de primera en su categoría. Cuando estaba en la recta final Alfredo Abood volvió a pasarme - ya venía como un bólido hacia la meta. Yo traté de unírmele, pero no pude. Me apegué a mi plan y seguí caminando y corriendo por el kilómetro que me faltaba. Cuando vi la marca de los últimos 300 metros aceleré hasta donde pudé y dejé algo en reserva para los últimos 20 metros. Muchos entraban caminando y bailando ese tramo sobre la alfombra triunfal. Yo entré prendido en llamas, deseoso de acabar de una vez por todas esta meta que tenía en la mira desde hacía 18 meses. Cuando crucé la meta el animador dijo ¡Irving Bennett, eres un IRONMAN!
Yo recogí mi medalla, tomé mi camiseta de "Finisher" (nada más se la dan a los que cruzan la meta), Gatorade, agua, un pedazo de pizza y salí huyendo de el tumulto que había en esas toldas. Me senté sólo en la calle a disfrutar mi pizza de Domino's, calientita. Estaba ileso, entero, y contento por haber logrado algo que me me asustó por un rato. Pero ya le corté la cabeza a ese dragón... No me va a molestar nunca más. Ya tengo el número 689 para el Ironman Cozumel 2010. Tengo un par de detalles que arreglar en mi desempeño y espero que mi próximo tiempo tenga un 12 por delante (o un 11, pero lo dudo).
Terminé, finalmente, el Ironman Cozumel 2009 en 13:41:47. Quedé de 810 entre 1,827 participantes. Logré más de lo que esperaba, que solamente era terminar, sin mayores espectativas. El Ironman resultó ser un excelente evento, apropiado para mi ritmo (sin prisa, pero sin pausa). Justo antes de iniciar la competencia tenía serias dudas al respecto por que, en realidad, no había entrenado mucho.
Los días antes del evento veía a muchos montando bicicleta, nadando y corriendo por todos lados. Yo pensaba: "nada más que tengo diesel para un recorrido, no lo voy a gastar tan temprano". Pero al final si nadé un poco y monte algo de bicicleta. Tenía tanto tiempo de no montar bicicleta que decidí acondicionar mi trasero un poco para aminorar el dolor que, de seguro, me iba a causar pedarlear unas 7 a 8 horas. A principios de mes, en La Yeguada, había nadado la laguna entera, 2 veces, y sabía que podía hacer los 3.8 kilómetros de la natación. Pensé que me tomaría una hora y 40 minutos completar la distancia sobre la base de la nadada de La Laguna de La Yeguada, que mide unos 1,750 metros cuando está llena. Con esos tiempos me quedaban casi 7 horas para gatear hasta la meta una vez que me bajara de la bicicleta.
El inicio de la carrera fue muy emocionante: casi 2,000 competidores en el muelle del parque de Chankanaab en Cozumel, todos llenos de pólvora, a punto de estallar. Cantaron el himno de México, saltaron delfines frente a nosotros, y vimos la partida de los profesionales unos 15 minutos antes que la nuestra, que era a las 7:00 am. Poco después que partieron los elite y los profesionales nos mandaron a tirarnos al agua para esperar la partida. Yo tomé hacia la derecha y luego vi que por la izquierda había menos gente y corrí en esa dirección para meterme al agua. Mientras corría, y sentía mis piernas, pensaba que no había forma que me iban a poder llevar hasta la meta, no me sentía cómodo.
Luego, en el agua, flotaba entre otros 1,750 atletas de las categorías por edad, éramos el bulto del evento. El agua estaba cristalina, bastante tibia, muy cómoda. Mi plan para la nadada era nadar en la estela del competidor que me quedara por delante. Si otro nadador me pasaba, me cambiaría de remolcador hasta encontrar quien me pudiera llevar hasta la transición al límite de mi esfuerzo. Habían tantos nadadores que siempre pude nadar detras de alguien, aprovechando el esfuerzo que mi remolcador hacía para partir el agua frente a él, o ella. Nunca paré de nadar, toda la distancia enfocado frente al par de piés que tenía a pocas pulgadas de la punta de mis dedos. De a milagro saqué la cabeza del agua para asegurarme que fuéramos en la dirección correcta - yo confiaba que la persona delante de mi sabía lo que hacía. Cuando salí del agua había cubierto la distancia en 1:13:23 ¡Increíble!
Caminé tranquilamente hacia el lugar de transición para recoger mi bolsa con la ropa de la bicicleta. En el camino paré a darle un beso y un abrazo a mi esposa que estaba en el barandal al lado de la alfombra por donde teníamos que movernos del agua a la tolda para cambiarnos. La tolda estaba llena de competidores, caliente y húmeda. Cuando terminé todo el proceso y finalmente salí con mi bicicleta para la próxima etaba habían pasado 13 minutos. Hice una transición de amateur... Rutger Beke de Bélgica, el ganador de la prueba, había hecho su transición en 46 segundos. Tengo mucho que mejorar para el próximo Ironman (ayuda el no tener que cambiarse de ropa).
Para la bicicleta había decidido confiar mi alimentación a los puestos de abastecimiento del Ironman. Iban a tener Powerbars, Powergels, Gatorade, frutas y agua cada 10 kilómetros. Eso parecía más que suficiente para mantener mi cuerpo nutrido durante la pedaleada. Llevé tylenols (2 sobres) para tomar analgésicos y amortiguar el dolor del trasero, los piés y las manos. Al final no fueron muchas las molestias que sentí en la bicicleta (más fue la preocupación). Al principio estaba rodando a una cadencia alta y no estaba avanzando muy rápido contra el viento que soplaba. Luego de unos 30 kilómetros cambié de estrategia y puse el plato grande y apliqué torque a las bielas. Inmediatamente comenzó mi promedio a aumentar sin desgaste a las piernas.
Poco a poco, en la bicicleta, fui pasando a otros ciclistas. En ciertos tramos podía ver un cordón contínuo de bicicletas que se extendía hasta donde llegaba la vista. Pasé las próximas 6 horas pasando gente en la ruta de la bicicleta. Por supuesto que también me pasaban algunos, pero eran los que menos. Eventualmente fui encontrando un grupo de ciclistas con los que compartí la mayoría del recorrido. Por momentos me dejaban atrás, luego los alcanzaba, y rodábamos juntos, en fila, por ratos. El recorrido de la bicicleta eran 3 vueltas de 60 kilómetros. Cuando estaba por completar la primera vuelta escuché la sirena del vehículo que escolta a los élite - me pasaron como si estuviese parado, un grupo de 3 competidores. Luego me fueron pasando los otros profesionales.
En el camino me alcancé a varios de mis compañeros de Panamá que habían nadado mucho más rápido que yo. Camilo y Alexei habían nadado en 57 minutos cada uno, 16 minutos menos que yo. A Camilo y Eladio nunca los alcancé, ni a Roger, Tato y Ramsés. La parte que más me gustó de la bicicleta eran las vueltas dentro del pueblo. Me imaginaba que estaba en un Tour de France, rodando por las calles a alta velocidad, compitiendo por la malla amarilla. Pensé de todo durante las 6:45:39 que duró mi pedaleada. Cuando me tocó la recta final hacia el pueblo de Cozumel decidí dejar todo lo que tenía en ese tramo. Ya sabía que podía caminar hasta la meta y terminaría el Ironman en menos de 17 horas, el tiempo de corte de la carrera. Cada tanto tiempo me paraba en los pedales y aceleraba la marcha. Luego la mantenía un rato y, cuando estaba perdiendo momento, me paraba nuevamente. ¡Qué emoción fue llegar a la transición y ser ordenado a parar de pedalear!
Mi siguiente transición fue más decente, saliendo a correr 5 minutos después de haber llegado en la bicicleta. Rutger Beke había hecho su transición en 1:15 e Yvonne Van Blerken, la ganadora femeninan la había hecho en 1:39 (ella pedaleó los 180 kms. en 5:03:44). Salí de la transición caminando y comiendo. Aprovechaba para reabastecerme de energía para el esfuerzo que me faltaba, y ya estaba seguro que terminaría. En este año había corrido 2 maratones, uno en 3:33:13 y otro en 7 horas (en los senderos de El Valle). Lo que faltaba ya era terreno conocido para mi. Solamente me faltaba un maratón para ser un Ironman... ¡Yo sé como correr y terminar un maratón!
Pero la realidad es algo diferente - 2 semanas antes me había lesionado la pantorrilla izquierda y no podía correr con libertad. Temía volver a lastimarme y tener que cojear por 42 kilómetros. Mi plan para el maratón era caminar y correr, siempre manteniendo mi pulso en un rango cómodo y mis músculos frescos. Cuando corría, corría rápido y con buena forma. Casi todos mis compañeros que había dejado atrás en la bicicleta me fueron pasando en la corrida. El circuito eran 3 vueltas de 14 kilómetros por el Boulevard de Cozumel. En recorrido excelente, con vista al mar. También era un recorrido a través de una horda de mosquitos. Pero como éramos 1,827 corredores no quedaban tantos mosquitos para cada uno de nosotros.
Yo logré mantener mi plan a través de todo el maratón. Después de un rato volví a alcanzarme a varios de los que me pasaron al principio. Al final me volví a pasar a Chris, Eliezer, Roberto, Alfredo y entré a la meta junto con Isabel Sirera, que fue la más rápida entre las panameñas. Pero la mejor fue Malinka Badiola, que quedó de primera en su categoría. Cuando estaba en la recta final Alfredo Abood volvió a pasarme - ya venía como un bólido hacia la meta. Yo traté de unírmele, pero no pude. Me apegué a mi plan y seguí caminando y corriendo por el kilómetro que me faltaba. Cuando vi la marca de los últimos 300 metros aceleré hasta donde pudé y dejé algo en reserva para los últimos 20 metros. Muchos entraban caminando y bailando ese tramo sobre la alfombra triunfal. Yo entré prendido en llamas, deseoso de acabar de una vez por todas esta meta que tenía en la mira desde hacía 18 meses. Cuando crucé la meta el animador dijo ¡Irving Bennett, eres un IRONMAN!
Yo recogí mi medalla, tomé mi camiseta de "Finisher" (nada más se la dan a los que cruzan la meta), Gatorade, agua, un pedazo de pizza y salí huyendo de el tumulto que había en esas toldas. Me senté sólo en la calle a disfrutar mi pizza de Domino's, calientita. Estaba ileso, entero, y contento por haber logrado algo que me me asustó por un rato. Pero ya le corté la cabeza a ese dragón... No me va a molestar nunca más. Ya tengo el número 689 para el Ironman Cozumel 2010. Tengo un par de detalles que arreglar en mi desempeño y espero que mi próximo tiempo tenga un 12 por delante (o un 11, pero lo dudo).
martes, 10 de noviembre de 2009
Primer Maratón de El Valle
[caption id="" align="aligncenter" width="384" caption="Listos para la partida"]
[/caption]
Sobreviví al primer maratón de montaña de El Valle. Aún cuando sabía claramente en lo que me estaba metiendo por que yo había diseñado parte de la ruta de la carrera, correr 42 kilómetros por los senderos de El Valle resultó agotador. Hacía tiempo no sentía mis piernas tan acabadas durante una carrera. Curiosamente, por que caminé gran parte de la subida de vuelta a El Valle, mi cuerpo salió casi ileso del evento: no tenía ampollas, no estaba sollado por ningún lado, y las tetillas estaban en perfecto estado a pesar que se me pasó ponerles un bendaje. Lo mejor del evento fue compartir los senderos con tantos corredores, tantos amigos.
Conocía a 15 de los 20 que corrieron el maratón completo, y al menos a 25 de los 55 que corrieron los 21 km. de la media maratón. Realmente éramos un gran grupo de amigos disfrutando una carrera por las montañas. Lástima que la primera loma nos separó a todos. A menos de un par de kilómetros de la partida había que ascender las faldas del Cerro Cariguana para salir de la olla que forma el borde del cráter de El Valle. Jamás logré ver a los punteros de la carrera. En cuanto sonó la partida estos salieron como gacelas para no volver a aparecer más nunca. Solamente logré volver a ver a los líderes del maratón cuando venían de regreso a El Valle después de hacer su giro al final de la bajada.
El recorrido de la carrera era como una letra "q" - un circuito de 21 kms. hacía el círculo de la "q" y una bajada de 10 1/2 kms. hacía el palito de la "q" (con su respectiva subida de regreso). Mi plan para la carrera era muy sencillo: correr las bajadas y las partes planas, caminar las subidas. No contaba con que después de un rato, cuando ya llevaba unos 35 kilómetros, hasta las bajadas iba a tener que caminar. Para los últimos 5 kilómetros ya no tenía gasolina en los muslos para más nada. Aún así, este maratón resultó mucho más agradable que el último maratón de la ciudad de Panamá. En ese maratón estaba haciendo un gran esfuerzo y los últimos kilómetros fueron una agonía. En este maratón iba de paseo, literalmente tomando fotos.
Sobreviví al primer maratón de montaña de El Valle. Aún cuando sabía claramente en lo que me estaba metiendo por que yo había diseñado parte de la ruta de la carrera, correr 42 kilómetros por los senderos de El Valle resultó agotador. Hacía tiempo no sentía mis piernas tan acabadas durante una carrera. Curiosamente, por que caminé gran parte de la subida de vuelta a El Valle, mi cuerpo salió casi ileso del evento: no tenía ampollas, no estaba sollado por ningún lado, y las tetillas estaban en perfecto estado a pesar que se me pasó ponerles un bendaje. Lo mejor del evento fue compartir los senderos con tantos corredores, tantos amigos.
Conocía a 15 de los 20 que corrieron el maratón completo, y al menos a 25 de los 55 que corrieron los 21 km. de la media maratón. Realmente éramos un gran grupo de amigos disfrutando una carrera por las montañas. Lástima que la primera loma nos separó a todos. A menos de un par de kilómetros de la partida había que ascender las faldas del Cerro Cariguana para salir de la olla que forma el borde del cráter de El Valle. Jamás logré ver a los punteros de la carrera. En cuanto sonó la partida estos salieron como gacelas para no volver a aparecer más nunca. Solamente logré volver a ver a los líderes del maratón cuando venían de regreso a El Valle después de hacer su giro al final de la bajada.
El recorrido de la carrera era como una letra "q" - un circuito de 21 kms. hacía el círculo de la "q" y una bajada de 10 1/2 kms. hacía el palito de la "q" (con su respectiva subida de regreso). Mi plan para la carrera era muy sencillo: correr las bajadas y las partes planas, caminar las subidas. No contaba con que después de un rato, cuando ya llevaba unos 35 kilómetros, hasta las bajadas iba a tener que caminar. Para los últimos 5 kilómetros ya no tenía gasolina en los muslos para más nada. Aún así, este maratón resultó mucho más agradable que el último maratón de la ciudad de Panamá. En ese maratón estaba haciendo un gran esfuerzo y los últimos kilómetros fueron una agonía. En este maratón iba de paseo, literalmente tomando fotos.
jueves, 29 de octubre de 2009
Fun 2010
[caption id="attachment_797" align="alignleft" width="300" caption="Jackson Fun 2010"]
[/caption]
Ya llegó mi nuevo Jackson Fun 2010 a Miami. Mi Fun anterior me ha dado tanto gusto que estoy ansioso por ver cómo han podido mejorar este excelente kayak. Ya llevo un par de temporadas remando el Fun 2007 de Jackson y no tengo ninguna queja, solamente buenos recuerdos. Es un bote algo apretado, eso si, y por eso quiero ver que diferencia hace el galón adicional de volumen que va a traer este nuevo bote.
Los colores están un poco carnestoléndicos, pero esa parte no me importa. La verdad es que pude haber pedido el bote en un color sólido, pero me gustó el potpurrí de colores que trae el modelo que pusieron en la página de Jackson. Ya veré que colores me tocan en mi bote.
Ya llegó mi nuevo Jackson Fun 2010 a Miami. Mi Fun anterior me ha dado tanto gusto que estoy ansioso por ver cómo han podido mejorar este excelente kayak. Ya llevo un par de temporadas remando el Fun 2007 de Jackson y no tengo ninguna queja, solamente buenos recuerdos. Es un bote algo apretado, eso si, y por eso quiero ver que diferencia hace el galón adicional de volumen que va a traer este nuevo bote.
Los colores están un poco carnestoléndicos, pero esa parte no me importa. La verdad es que pude haber pedido el bote en un color sólido, pero me gustó el potpurrí de colores que trae el modelo que pusieron en la página de Jackson. Ya veré que colores me tocan en mi bote.
lunes, 12 de octubre de 2009
Nuevos Kayaks y Sus Remeros
[caption id="Mamoní" align="alignleft" width="150" caption="Mamoní"]
[/caption]
Este domingo fuimos a remar en el Río Mamoní. Fuimos Joaquín, Andrés, Luis Angel, Robert y yo a remar nuestros Jackson Kayaks - la mayoría nuevos. Desde hace algún tiempo hemos estado trayendo kayaks para aumentar nuestra base de remadores para poder contar con nuevos compañeros en el río. Ayer fue un día especial: llevamos tres nuevos remeros al Río Mamoní. Por suerte el nivel del río estaba algo bajo, apropiado para remadores que están todavía en sus remadas iniciales. Ya Joaquín había llevado a Andrés, a Robert y a Luis Angel a remar anteriormente, y todos habían aprendido el rol en la piscina.
¡El día fue excepcional! Con la excepción de la crema de sol (que nadie se puso) todo salió espectacular. Practicamos el rol en masa, hicimos ferries, nos metimos en eddies, practicamos peel outs, y bajamos todos los chorros. Mama Grande me tentó, pero todavía no logro la confianza para aventarme por ese chorro. Andrés, Robert y Luis Angel nadaron cuando en algún momento u otro les falló su rol de combate. Robert fue el primero cuando se inclinó al lado equivocado justo antes del primer rápido difícil del Río Grande. Por suerte Robbie tiene bien dominado el arte de escapar de su kayak cuando todo lo demás falla. Eso es bueno por que nos dió amplias oportunidades para practicar nuestra técnicas de rescate.
Luis Angel fue el primero en bajar Mamita (de los nuevos) y lo hizo de manera segura y bien lograda. Luego Andrés se aventó y también bajo ese chorro con buena forma. Como no me dieron la oportunidad de sacar la cámara, ambos fueron por una segunda vuelta para que les tomara fotos. Mientras, Robbie le sacaba el agua a su bote. Había nadado en el Jardín de Piedras justo arriba del chorro Mamita. En la segunda vuelta Luis Angel bajo bien el chorro pero luego su kayak quedó contra la pared de la ribera izquierda y la corriente lo volteó. Cuando Luis Angel intentó su rol la pared lo detuvo e impidió que saliera del agua, dos veces. Supongo que el ruído de la caída de agua impidió que pensara en tratar el rol del otro lado, o de empujarse de la pared, pero nadó. Ya para ese momento llegó Robert y también bajó Mamita sin mayores problemas.
Andrés, luego de practicar el rol una cantidad bárbara de veces, comenzó a fallar el rol en aguas tranquilas. Iba a practicarlo y no lograba salir del agua. Todos los remadores nuevos nadaron el domingo. Me parece bien... Eso los dejará con ganas de mejorar su rol para evitar tener que sacarle el agua al kayak tantas veces. La verdad es que después de un rato es agotador pasar por el proceso de auto-rescate y tener que prepara el kayak para seguir bajando. Robert fue el que más problemas encontró, pero también tenía el bote más inadecuado para aprender: Robert estaba remando un Fun, que es un excelente kayak, más apropiado para remadores intermedios y avanzados. El Fun es mi bote favorito por su bajo volumen, buenos bordes y por ser fácil de surfear. Los demás remaron Heroes, que son kayaks más apropiados para aprender y para remar ríos con gran caudal y en situaciones difíciles.
Al final del día, que pareció eterno, todos estábamos en buenos ánimos y con ganas de regresar pronto. Robert, Andrés y Luis Angel quedaron debiendo un bootie bong (tomarse una cerveza en su bota de neopreno) por haber nadado. Si vuelven a nadar la próxima vez no se la perdonaremos. Mientras nos refrescábamos al final del río montamos los cinco botes al auto. Esa es una tarea difícil con tantos ingenieros de diferentes escuelas. Por suerte los botes lograron regresar de vuelta a la ciudad sin percance. No siempre es posible montar de manera segura esa cantidad de kayaks. Es fácil amarrar 4 botes en las barras, pero 5 botes ya es más problemático. Nos tomó 6 horas 30 minutos bajar el río por que no había mucha corriente. Cuando el flujo de agua es mayor puede que tome la mitad de ese tiempo para hacer el mismo recorrido.
Quedé muy contento con la compañía en el río. Esa es la mejor parte de bajar un río con buenos amigos. Ahora estamos regresando a aumentar nuestra comunidad de remeros que ha sufrido varias pérdidas recientes: Jorge Patricio se dislocó un hombro, Tino se fue de Panamá (de vuelta a su país natal), Javier se ha vuelto un hombre de playa y a Ian el trabajo no le permite remar con frecuencia. También perdimos a nuestro mayor impulso del deporte, al gran Gary Vaucher, que falleció en una accidente de helicóptero. Hay varios otros remeros pero no es fácil traerlos al río. Este grupo de remeros nuevos están con los ánimos prendidos, que es lo importante.
Este domingo fuimos a remar en el Río Mamoní. Fuimos Joaquín, Andrés, Luis Angel, Robert y yo a remar nuestros Jackson Kayaks - la mayoría nuevos. Desde hace algún tiempo hemos estado trayendo kayaks para aumentar nuestra base de remadores para poder contar con nuevos compañeros en el río. Ayer fue un día especial: llevamos tres nuevos remeros al Río Mamoní. Por suerte el nivel del río estaba algo bajo, apropiado para remadores que están todavía en sus remadas iniciales. Ya Joaquín había llevado a Andrés, a Robert y a Luis Angel a remar anteriormente, y todos habían aprendido el rol en la piscina.
¡El día fue excepcional! Con la excepción de la crema de sol (que nadie se puso) todo salió espectacular. Practicamos el rol en masa, hicimos ferries, nos metimos en eddies, practicamos peel outs, y bajamos todos los chorros. Mama Grande me tentó, pero todavía no logro la confianza para aventarme por ese chorro. Andrés, Robert y Luis Angel nadaron cuando en algún momento u otro les falló su rol de combate. Robert fue el primero cuando se inclinó al lado equivocado justo antes del primer rápido difícil del Río Grande. Por suerte Robbie tiene bien dominado el arte de escapar de su kayak cuando todo lo demás falla. Eso es bueno por que nos dió amplias oportunidades para practicar nuestra técnicas de rescate.
Luis Angel fue el primero en bajar Mamita (de los nuevos) y lo hizo de manera segura y bien lograda. Luego Andrés se aventó y también bajo ese chorro con buena forma. Como no me dieron la oportunidad de sacar la cámara, ambos fueron por una segunda vuelta para que les tomara fotos. Mientras, Robbie le sacaba el agua a su bote. Había nadado en el Jardín de Piedras justo arriba del chorro Mamita. En la segunda vuelta Luis Angel bajo bien el chorro pero luego su kayak quedó contra la pared de la ribera izquierda y la corriente lo volteó. Cuando Luis Angel intentó su rol la pared lo detuvo e impidió que saliera del agua, dos veces. Supongo que el ruído de la caída de agua impidió que pensara en tratar el rol del otro lado, o de empujarse de la pared, pero nadó. Ya para ese momento llegó Robert y también bajó Mamita sin mayores problemas.
Andrés, luego de practicar el rol una cantidad bárbara de veces, comenzó a fallar el rol en aguas tranquilas. Iba a practicarlo y no lograba salir del agua. Todos los remadores nuevos nadaron el domingo. Me parece bien... Eso los dejará con ganas de mejorar su rol para evitar tener que sacarle el agua al kayak tantas veces. La verdad es que después de un rato es agotador pasar por el proceso de auto-rescate y tener que prepara el kayak para seguir bajando. Robert fue el que más problemas encontró, pero también tenía el bote más inadecuado para aprender: Robert estaba remando un Fun, que es un excelente kayak, más apropiado para remadores intermedios y avanzados. El Fun es mi bote favorito por su bajo volumen, buenos bordes y por ser fácil de surfear. Los demás remaron Heroes, que son kayaks más apropiados para aprender y para remar ríos con gran caudal y en situaciones difíciles.
Al final del día, que pareció eterno, todos estábamos en buenos ánimos y con ganas de regresar pronto. Robert, Andrés y Luis Angel quedaron debiendo un bootie bong (tomarse una cerveza en su bota de neopreno) por haber nadado. Si vuelven a nadar la próxima vez no se la perdonaremos. Mientras nos refrescábamos al final del río montamos los cinco botes al auto. Esa es una tarea difícil con tantos ingenieros de diferentes escuelas. Por suerte los botes lograron regresar de vuelta a la ciudad sin percance. No siempre es posible montar de manera segura esa cantidad de kayaks. Es fácil amarrar 4 botes en las barras, pero 5 botes ya es más problemático. Nos tomó 6 horas 30 minutos bajar el río por que no había mucha corriente. Cuando el flujo de agua es mayor puede que tome la mitad de ese tiempo para hacer el mismo recorrido.
Quedé muy contento con la compañía en el río. Esa es la mejor parte de bajar un río con buenos amigos. Ahora estamos regresando a aumentar nuestra comunidad de remeros que ha sufrido varias pérdidas recientes: Jorge Patricio se dislocó un hombro, Tino se fue de Panamá (de vuelta a su país natal), Javier se ha vuelto un hombre de playa y a Ian el trabajo no le permite remar con frecuencia. También perdimos a nuestro mayor impulso del deporte, al gran Gary Vaucher, que falleció en una accidente de helicóptero. Hay varios otros remeros pero no es fácil traerlos al río. Este grupo de remeros nuevos están con los ánimos prendidos, que es lo importante.
martes, 6 de octubre de 2009
Tres Hermanas a El Valle
[caption id="attachment_1371" align="alignleft" width="300" caption="Rompy y Lorena"]
[/caption]
La semana pasada caminamos desde Tres Hermanas hasta El Valle de Antón. Tres Hermanas queda en el extremo noroeste de la provincia de Panamá. Desde allí se camina prácticmanente sur a lo largo del Río Indio para llegar a El Valle de Antón. Esta camianata, junto con la que hicimos hace un par de semanas, casi que completa una ruta para caminar hasta el Mar Caribe desde El Valle. Hacía tiempo no hacía este recorrido en dirección sur ya que los últimos años hemos caminado (corrido) este sendero en dirección norte como parte del Reto del Indio.
Comenzamos 18 personas, pero las 2 jóvenes que Jorge Patricio apuntó a última hora se rajaron en la primera loma. La verdad es que la caminata inicia con una loma bastante intimidante que sube unos 200 metros en un par de kilómetros. Después de más de media hora de estar caminando loma arriba las jóvenes decidieron que todavía estaban a tiempo para regresar a la ciudad a tiempo para pasar un buen fin de semana, con aire acondicionado y una buena rumba. Sabia decisión...
Nuestro destino para el primer día era Río Indio de Los Chorros. Los Chorros es es el primer caserío a orillas del Río Indio que toparíamos en nuestra ruta. Antes pasaríamos por Ríecito, Las Claras Centro, Las Claras Arriba, y El Harino. La calle para llegar hasta Tres Hermanas estaba bastante buena. Necesitamos de un Coaster para llegar hasta El Límite, y luego un par de pickups 4x4 para llegar hasta Tres Hermanas. Los buenos caminos son el producto de la política que acaba de pasar. Martín Torrijos mandó a arreglar tantos caminos que ahora hay muchos menos senderos que antes. Progreso...
En Los Chorros hay un rancho que usan para reuniones de la escuela y para comedor de los niños durante las clases. Ese rancho nos dió buen servicio para nuestro acomodo. Esa noche la pasamos muy bien conversando sobre el camino y, luego de la cena, en una cantadera que duró hasta tarde en la noche (hasta que se acabara todo lo que había para tomar).
El domingo estábamos en el camino desde las 8:00am. La verdad es que tomamos el inicio de la jornada con bastante tranquilidad. Yo pasé ese día muy mal por que tenía el principio de un virus que me duró toda la semana (parvovirus B19, Quinta Enfermedad). Inclusive ya tenía fiebre cuando llegamos a Jordanal. Ahora los 4x4 están llegando a Jordanal y el camino ya no es un sendero de allí en adelante. Luego de un breve pow wow todos decidieron que era hora de montarnos en un transporte y llegar rápido a El Valle. Nunca hubiese estado más de acuerdo con una decisión como esa. Yo estaba vuelto leña con la fiebre.
La semana pasada caminamos desde Tres Hermanas hasta El Valle de Antón. Tres Hermanas queda en el extremo noroeste de la provincia de Panamá. Desde allí se camina prácticmanente sur a lo largo del Río Indio para llegar a El Valle de Antón. Esta camianata, junto con la que hicimos hace un par de semanas, casi que completa una ruta para caminar hasta el Mar Caribe desde El Valle. Hacía tiempo no hacía este recorrido en dirección sur ya que los últimos años hemos caminado (corrido) este sendero en dirección norte como parte del Reto del Indio.
Comenzamos 18 personas, pero las 2 jóvenes que Jorge Patricio apuntó a última hora se rajaron en la primera loma. La verdad es que la caminata inicia con una loma bastante intimidante que sube unos 200 metros en un par de kilómetros. Después de más de media hora de estar caminando loma arriba las jóvenes decidieron que todavía estaban a tiempo para regresar a la ciudad a tiempo para pasar un buen fin de semana, con aire acondicionado y una buena rumba. Sabia decisión...
Nuestro destino para el primer día era Río Indio de Los Chorros. Los Chorros es es el primer caserío a orillas del Río Indio que toparíamos en nuestra ruta. Antes pasaríamos por Ríecito, Las Claras Centro, Las Claras Arriba, y El Harino. La calle para llegar hasta Tres Hermanas estaba bastante buena. Necesitamos de un Coaster para llegar hasta El Límite, y luego un par de pickups 4x4 para llegar hasta Tres Hermanas. Los buenos caminos son el producto de la política que acaba de pasar. Martín Torrijos mandó a arreglar tantos caminos que ahora hay muchos menos senderos que antes. Progreso...
En Los Chorros hay un rancho que usan para reuniones de la escuela y para comedor de los niños durante las clases. Ese rancho nos dió buen servicio para nuestro acomodo. Esa noche la pasamos muy bien conversando sobre el camino y, luego de la cena, en una cantadera que duró hasta tarde en la noche (hasta que se acabara todo lo que había para tomar).
El domingo estábamos en el camino desde las 8:00am. La verdad es que tomamos el inicio de la jornada con bastante tranquilidad. Yo pasé ese día muy mal por que tenía el principio de un virus que me duró toda la semana (parvovirus B19, Quinta Enfermedad). Inclusive ya tenía fiebre cuando llegamos a Jordanal. Ahora los 4x4 están llegando a Jordanal y el camino ya no es un sendero de allí en adelante. Luego de un breve pow wow todos decidieron que era hora de montarnos en un transporte y llegar rápido a El Valle. Nunca hubiese estado más de acuerdo con una decisión como esa. Yo estaba vuelto leña con la fiebre.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Mountain Laurel Revelation
[caption id="attachment_768" align="alignleft" width="300" caption="Bolsillos de Dyneema"]
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He tenido una revelación, en ocasiones dos bolsillos se convierten en una mochila. Entré a Mountain Laurel a comprar una par de bolsillos para mi mochila Golite Jam. La versión nueva de esta mochila tiene unos bolsillos muy convenientes en la correa y hace tiempo he estado pensando al respecto. Visite http://backpackinglight.com para ver que tenían que decir al respecto y encontré un buen par de bolsillos para mi mochila y hasta el material era el mismo, y del mismo color (Dyneema gris con rayas blancas). Los compré inmediatamente. Allí debió terminar todo el asunto.
Pero de curioso me puse a ver qué más tenían y encontré una mochila de Cuben que pesaba 6 onzas y no pudé resistirme. Como ya había hecho todo el trabajo necesario para ordenar los bolsillos, resultó muy fácil añadir la "revelación". Esa mochila pesa 1 libra menos que mi actual mochila, que ya pesa muy poco. La excusa que me convenció es que la puede usar mi mujer cuando me acompaña en las caminatas. Yo comprendo que es una excusa, pero sirvió para convencerme a mi mismo.
Cuben es un tremendo laminado de materiales y fibras exóticas que se usa para fabricar velas para veleros de regatta. Cuben es muy liviano y a la vez fuerte. Tal vez tiene el inconveniente de no ser muy resistente a la abrasión, pero por experiencia estoy seguro que esta característica no me va a dar problemas: yo suelo cargar la mochila en mis espalda y no la arrastro por el piso regularmente. Dyneema, el material de la Golite es mucho más resistente a la abrasión y solamente un poco más pesado.
Lo que hace ha a la mochila Revelation 1 libra más liviana es, además del ahorro en peso del material, su diseño minimalista. La Revelation no tiene un bolsillo con cremallera en la parte de atrás, no tiene correas con broches para comprimir la carga, y tampoco tiene acolchonamiento en la espalda. Pero estos pequeños inconvenientes no son gran cosa y la mochila los supera con una cuerda que se puede apretar para comprimir la mochila y el acolchonamiento lo da la espuma de poliuretano que siempre meto enrollada dentro del bolsón principal. El diseño de la mochila solamente es apropiado para cargar menos de 20 libras, pero eso es lo que está pesando mi mochila completa normalmente (menos en realidad). Lástima que se va a demorar un rato en llegar... La podría usar este mismo fin de semana.
[caption id="attachment_767" align="alignleft" width="150" caption="Dorso"]
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[caption id="attachment_766" align="alignleft" width="150" caption="Tiras y Correa"]
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[caption id="attachment_765" align="alignleft" width="150" caption="Costado"]
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He tenido una revelación, en ocasiones dos bolsillos se convierten en una mochila. Entré a Mountain Laurel a comprar una par de bolsillos para mi mochila Golite Jam. La versión nueva de esta mochila tiene unos bolsillos muy convenientes en la correa y hace tiempo he estado pensando al respecto. Visite http://backpackinglight.com para ver que tenían que decir al respecto y encontré un buen par de bolsillos para mi mochila y hasta el material era el mismo, y del mismo color (Dyneema gris con rayas blancas). Los compré inmediatamente. Allí debió terminar todo el asunto.
Pero de curioso me puse a ver qué más tenían y encontré una mochila de Cuben que pesaba 6 onzas y no pudé resistirme. Como ya había hecho todo el trabajo necesario para ordenar los bolsillos, resultó muy fácil añadir la "revelación". Esa mochila pesa 1 libra menos que mi actual mochila, que ya pesa muy poco. La excusa que me convenció es que la puede usar mi mujer cuando me acompaña en las caminatas. Yo comprendo que es una excusa, pero sirvió para convencerme a mi mismo.
Cuben es un tremendo laminado de materiales y fibras exóticas que se usa para fabricar velas para veleros de regatta. Cuben es muy liviano y a la vez fuerte. Tal vez tiene el inconveniente de no ser muy resistente a la abrasión, pero por experiencia estoy seguro que esta característica no me va a dar problemas: yo suelo cargar la mochila en mis espalda y no la arrastro por el piso regularmente. Dyneema, el material de la Golite es mucho más resistente a la abrasión y solamente un poco más pesado.
Lo que hace ha a la mochila Revelation 1 libra más liviana es, además del ahorro en peso del material, su diseño minimalista. La Revelation no tiene un bolsillo con cremallera en la parte de atrás, no tiene correas con broches para comprimir la carga, y tampoco tiene acolchonamiento en la espalda. Pero estos pequeños inconvenientes no son gran cosa y la mochila los supera con una cuerda que se puede apretar para comprimir la mochila y el acolchonamiento lo da la espuma de poliuretano que siempre meto enrollada dentro del bolsón principal. El diseño de la mochila solamente es apropiado para cargar menos de 20 libras, pero eso es lo que está pesando mi mochila completa normalmente (menos en realidad). Lástima que se va a demorar un rato en llegar... La podría usar este mismo fin de semana.
[caption id="attachment_767" align="alignleft" width="150" caption="Dorso"]
[caption id="attachment_766" align="alignleft" width="150" caption="Tiras y Correa"]
[caption id="attachment_765" align="alignleft" width="150" caption="Costado"]
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