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miércoles, 16 de enero de 2013

Río San Pablo

DSCN2903 Bajamos el Río San Pablo desde el puente de la Carretera Interamericana hasta el puerto de Soná, 31 kilómetros de río aproximadamente. No logré reunir mucha gente, pero los que fuimos la pasamos excelente. A todos les encantó el río. El Tabasará tiene más acción que este río, pero para pasarla tranquilo con la familia y acampar este río es superior.


Pensé que las orillas del Río San Pablo iban a estar muy deforestadas y encontré que tienen unos árboles inmensos y prácticamente  no hay señas de habitación. Al final, ya llegando a Soná, comenzamos a encontrar gente en el río, al principio solamente vimos aves y nutrias. Curiosamente, las playas que tiene el río son casi todas de rocas redondas. Justo a los 17km del primer tramo encontramos el lugar apropiado para acampar y resultó muy bien el sitio.


El agua nos tocó cristalina. El color del agua, combinado con el reflejo del verde de los árboles daba la impresión de estar remando sobre esmeralda líquida. En algunos lugares donde el río era menos profundo se podía sentir como si flotásemos en el aire sobre las piedras. Esta época resultó perfecta este año. En el Tabasará nos llovió en enero del año pasado, pero este año el clima estaba espectacular. Si acaso nos tocó mucho sol que contrarrestamos con el bloqueador más alto que encontramos, sombreros, pañuelos y mangas largas.


Aunque éramos nueve almas en tres botes pudimos distribuirnos sin problema. La mayoría eran niños, 2 de 12 años, 1 de 10 años, 2 de 9 años, y 1 de 7 años. Como siempre, las canoas hicieron el trabajo pesado con la carga (llevamos dos canoas) y un kayak doble sirvió para que los niños se lo turnaran y se entretuviesen con su independencia. Me encanta como los botes pueden igualar las edades y la fuerza de los remeros sin mucho problema con algo de ayuda de la corriente del río. Por suerte no había muchos peligros en el río y las partes complicadas, como curvas con ramas en el río, las caminamos para mantenernos del lado seguro.


Cuando llegó la hora de buscar donde acampar nos tomó un rato encontrar un lugar apropiado. Empezamos a buscar una buena orilla a los 15km y no encontramos un lugar apropiado hasta los 17.89km. Casi todas las orillas de este río que tienen playas están llenas de piedras de canto rodado, y las mismas orillas se levantan con mucha inclinación. Es aparente que este río lleva mucha más agua durante el verano y el agua ha cortado las orillas y se ha llevado la arena. Pero siempre encontramos un buen lugar donde acampar en una isla grande, aunque nosotros solamente encontramos el agua corriendo por un lado. La isla tenía un bosque con tierra plana donde poner las toldas y colgar las hamacas. Lo único que le faltó al lugar donde acampamos fue un buen remanso para que los niños nadaran sin preocuparnos. Pero todos sabíamos que los niños son buenos nadadores y no iban a tener percances.


El domingo continuamos nuestro descenso y encontramos que ya el río no tenía casi corriente por tramos largos. Aún así habían lugares que decidimos caminar por diferentes razones casi siempre relacionadas con árboles caídos y otros obstáculos en el cauce del agua. El río, hasta el final, estaba lindísimo. Encontramos otros lugares donde pudimos haber acampado, pero no era grande la diferencia con el lugar que escogimos. La remada del segundo día se estaba haciendo larga justo cuando llegamos al puerto de Soná. La calle de regreso a Santiago esta en excelentes condiciones y el regreso se hizo cómodamente.


Todos concurrimos con que sería bueno regresar pronto a este río. La bajada es apropiada para casi toda clase de botes. Tal vez los botes de fibra de vidrio sufrirían un poco en algunos lugares, pero se pueden cargar porque los tramos son cortos. Pero todos los botes plásticos son apropiados para este río. Este río es clase II - principiante. En el invierno, con más agua, puede ser divertido para grupos grandes si la corriente es buena. Voy a planear una remada cuando el río esté hinchado para ver cómo es en el invierno. Posiblemente no tenga playas cuando está lleno de agua. Tal vez se pueda remar todo en un día largo.


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lunes, 24 de diciembre de 2012

Reunión de Flota 2012

Foto de Partida¡La Reunión de Flota 2012 fue todo un éxito! Cada año logramos reunir más botes. Lástima que este año el Río Boquerón no nos acompañó con su mejor cara. Cuando llegamos al río estaba crecido y el agua estaba chocolate. No iniciamos la remada desde donde lo teníamos planeado e hicimos un cambio de ruta para acomodar las condiciones que encontramos. Aún así, estoy seguro que todos la pasaron muy bien. Definitivamente que fue una remada larga sin contar con la ayuda de la corriente, pero creo que hicimos un recorrido interesante remando por el Lago Alajuela.


Como Ricitos de Oro, es difícil encontrar las condiciones perfectas para acomodar a un grupo tan grande y variado de remadores. El Río Grande tal vez es una de las mejores ubicaciones en el que hemos hecho la Reunión de Flota, pero es muy remoto y la logística de transporte es complicada. El Mamoní es una buena ubicación pero es muy largo si salimos por Coquira, y la salida por el matadero, aunque corta, es muy desagradable. El día anterior a la remada de este año fuimos a bajar el Pacora, desde el zarzo del Río Indio hasta la Interamericana: el agua estaba cristalina, pero su nivel era bajo y habían muchas rocas para los botes grandes. He estado buscando un acceso al Río Gatún que nos permita una buena combinación de lo mejor de cada río.


Este año conté entre 37 y 40 kayaks (cada vez que hacíamos el conteo nos salía un número distinto. En personas fuimos, fácilmente, mas de 50 remadores de todas las edades. Desde mi sobrino Juan Diego de 8 años, mi hija Laura y su amigo Ramón, de 10 años, mi hijo Irving de 12, mis otros sobrinos, amigos jóvenes, y algunos de nosotros más viejos, había un amplio rango de edades y habilidades. Hubo varios primerizos en los pequeños kayaks de río. Al principio les costó hacer que sus botes navegaran recto (estaban acostumbrados a remar cayucos de 30 pies). Se estrenó un Perception Doble de los Ross, recién salido de Paddle Panamá (lo recibieron ese mismo día). Habían dos canoas, de 17' y 20', kayaks inflables, una balsa de 4 pasajeros, y varios diferentes sit-on-tops. Este años nos faltaron los kayaks de mar cerrados, como el de Sjef y el de Ichi.


Voy a tratar de encontrar un río que esté en su punto para hacer una Reunión de Flota 2013 de verano. Puede ser el Río Grande nuevamente, o tal vez el Gatún. Otra opción muy interesante es ir a remar el Ipetí desde la Aldea de los Emberá/Wounan hasta el Lago Bayano. Esta podría ser una opción floklórica, incluso se puede mezclar con una presentación de baile en la aldea. Como siempre, todo depende de que haga el tiempo para organizarlo. Lo que sí puedo afirmar es que Facebook es una excelente herramienta para convocar a los remadores. Con un pequeño anuncio y un par de llamadas logramos una excelente participación sin mucho esfuerzo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Nombre de Dios a Gamboa

[caption id="attachment_1936" align="aligncenter" width="640"] Ruta Nombre de Dios a Gamboa[/caption]

Anoche regresé de caminar y remar de Nombre de Dios a Gamboa. El lunes en la mañana me escribió mi amigo Juan Antonio preguntando si quería llevar a unos hombres a caminar el Camino Real y le dije que me interesaba. Al reunirme con la gente, eran un par de tenientes de la Marina y un teniente de los Marines, me dijeron que querían cruzar el Istmo en tres días. Después de decirles que estaban locos les conté de un viaje parecido que había hecho con Scott Schumaker y Jorge Heilbron hace unos años atrás. Les gustó la idea y al día siguiente partimos a recorrer el Istmo.

Básicamente, en una día caminamos 38 kilómetros desde Nombre de Dios hasta Boquerón arriba, y, al día siguiente, remamos 40 kilómetros desde Boquerón Arriba hasta Gamboa. Ellos siguieron caminando por el Camino de Cruces y luego por la calle hasta llegar al puerto de Balboa. Todavía no he escuchado sobre su llegada, así es que asumo que están caminando aún, si es que no están perdidos en el Parque Camino de Cruces. Ya me enteraré luego de cómo les fue.

Para mi, lo más increíble de la experiencia, ya que nunca lo había hecho así, es que me fui casi sin comida. Por el apuro del plan solamente me llevé lo que me quedaba de mis geles y otros alimentos de apoyo para mis corridas largas. Al final, como estoy harto de comer esas calorías simples, solamente me comí unos 6 Power Gel Blasts sabor a Kola en un recorrido de casi 80 kilómetros. Mejor dicho, no comí nada. Caminamos 2 horas el lunes por la noche, 14 horas el martes y remamos 8am a 5pm el miércoles. Me dormí con hambre todas las noches, pero al despertarme ya me sentía fresco nuevamente.

El martes en la noche, después de las 14 horas caminando con solamente unos 4 paquetes de 120 calorías, me sentía nauseabundo y cansando. Pero estaba con tanto sueño que me fui a dormir así mismo. El miércoles me desperté fresco como una lechuga listo para remar 40 kilómetros sin parar. Mi cuerpo estaba sacando su alimento del exceso que tenía acumulado alrededor del abdomen. Y creo que tengo suficiente como para seguir por otra semana o dos al mismo ritmo. Parte del truco, creo, es mantener el ritmo suficientemente bajo como para poder recibir las calorías de la grasa acumulada y no tener que usar los carbohidratos acumulados en los músculos. Esos, estoy seguro, me hubiesen fallado como a las 12 horas, sino antes.

Mis compañeros estaban comiendo MREs (Meal Ready to Eat), la ración típica del ejército de Estados Unidos, y a mi no me provocaba comer de esas raciones (además, tampoco me ofrecieron). Pero yo estaba preparado para esa situación y estaba confiado que no tendría ningún problema. De hecho, solamente el teniente de los marines se mantuvo conmigo en la caminata. Los otros dos siempre andaban rezagados y al final del primer día uno estaba muy limado (y sollado entre las piernas además). Estos hombres estaban por la conquista del cruce por que creo que ni gozaron del paisaje espectacular que estábamos atravesando.

Desde hacía muchos años no encontraba tantos árboles caídos en el recorrido. Yo había hecho el cruce de Nombre de Dios a Boquerón en 11 horas y esta vez me tomó 16 horas en total. Tuve que tirar mucho machete para cruzar una docena de árboles caídos. También me toco cruzar un derrumbe que me dejó casi que una pared vertical de unos seis metros de ancho a través del camino. Estaba muy preocupada mientras cruzaba por esa cara de piedra y veía que cualquier desliz me haría caer largo antes de que parara de rodar. Fuera de eso, el camino estaba tan hermoso como siempre. Ya estoy listo para repetirlo una vez más.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Chichón de Javier

El Chichón de JavierUn nuevo remador ha sido inducido al culto del casco: Javier. Ya se está comprando su nuevo casco, de lujo. Nada como un buen golpe para quedar convencido de lo esencial que es un casco que se pueda ajustar bien a la cabeza, en especial, que cubra bien la frente. Voy a tener más cuidado con los cascos que presto de ahora en adelante...

Javier es la tercera persona que se golpea la frente usando el casco barato que le presto a los remadores que están empezando el deporte y todavía no tienen su equipo completo. Voy a conseguirme un casco de los más protegidos, como de los que usan las empresas  que llevan clientes en balsas. La verdad es que no quisiera que le pasara algo más grave a un kayakero incipiente cuando está bajo mi responsabilidad y ya es claro que ese casco Bell no es apropiado para los ríos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pacora Full House

[caption id="attachment_1901" align="alignright" width="640" caption="El Tapon del Pacora"]El Tapon[/caption]

Ayer nos salió un Full House en el Río Pacora: 3 Jackson y 2 Wavesports. El Río Pacora estaba cristalino y con buen nivel de agua, el cielo estaba algo nublado para protegernos del sol, y los kayakeros estábamos contentos de regresar al río. Hacía un par de meses no remábamos ese río. Entre una cosa y otra se me estaba acabando el año y no había remado mucho hasta ahora. En el río estábamos Javier Feliu, Jose Feliu, Joaquin Gil del Real, Tino Nellos y yo. Javier y Jose estaban aprendiendo a remar, y Tino recordando como remar.

Cuando pasamos por San Miguel me pareció ver el río un poco seco, pero al llegar a La Chapa todos concurrimos que había buen nivel de agua. Lo primero que hicimos después de bajar los botes del auto fue iniciar a Javier y Jose en los detalles del kayak roll. Algo logramos enseñarles, pero era evidente que lograríamos que dejaran de sacar la cabeza antes de enderezar el bote y sus roles estaban fallando. Ese día iban a nadar mucho...

Tino, que tenía como tres años de no remar también había olvidado como ejecutar su roll y después de enderezar su kayak hacía un latigazo con la cabeza que lo regresaba al agua. No hubo forma de que Tino y los demás sacaran la cabeza del agua con delicadeza, así es que decidimos empezar a remar y dejar de perder el tiempo con inducciones ex-témporas a orillas del río. ¡Rumbo al mar, a donde van todos los ríos!

La Moledora se quedó con ganas de triturar la carne fresca que le traíamos, pero mandamos a los jóvenes a caminar este rápido para evitar que se nos acabara la diversión justo cuando iniciábamos. Este rápido ya ha dejado varios viajes interruptos, dislocando hombros y reventando cabezas. El problema es una piedra que está bajo el agua, plantada justo dentro del flujo principal. El que se voltea antes de entrar al rápido la va a pasar mal. Joaquín y yo bajamos La Moledora, yo rebotando por las piedras y Joaquín por todo el centro, dando cátedra de control.

La Paila frió a Tino, quien nadó cuando bajó a la primera piscina y luego quedó en el hueco de la izquierda. Por suerte pudo rescatar su bote antes que la corriente se lo quitara. Había buena agua y las olas en el río permitían buen surf. Como teníamos mucho tiempo por haber llegado temprano al río, aprovechamos todo lo que encontramos para jugar. Jose, que estaba en su primer viaje río abajo, estaba algo retirado del juego - lógicamente, no quería nadar temprano. Después de su primera nadada se le quitaría lo timoroso.

La ola de La Presidencia estaba a un nivel que no nos permitió gozarla. Le faltaba un poco de agua y no podíamos llegarle por que no podíamos pasar los escalones que tiene a los hombros. En el chorro de La Presidencia aproveché para tomar fotos de todos en esa angostura que se presta para buenas fotos. Aquí nadaron todos los que no tenían su rol de combate: Tino, Javier y Jose. Pero, ¡las fotos quedaron buenas!

Estos hermanos Feliu son valientes: cuando llegamos al Tapón, que es un chorro que mete los pelos para adentro, ni chistaron en bajarlo - sin considerar las consecuencias. Nuevamente, el trío dinámico nadó. En El Tornillo volvieron a nadar los jóvenes. Mientras le sacaban el agua a sus kayaks, Joaquín y yo jugamos en las olas del río. En una de esas quede volteado inesperadamente y no sentía que la pala izquierda de mi remo Lendal mordía agua - se había roto mi remo. Hice el rol con el lado bueno y traté de atrapar la pala rota, pero la perdimos en la corriente.

Por suerte, mi auto estaba en la orilla y tenía palas de repuesto para el remo. Me molesta mucho que se haya roto mi remo, pero el repuesto salvó el día y seguimos con la diversión río abajo. Ya van dos veces que se me rompe un componente del Lendal: no muy confiable. Lástima, por que realmente me gusta este remo. Lo que compensa este problema es que solamente tengo que reponer lo que se rompe, en lugar de tener que reponer el remo entero.

La ola de caballo blanco estaba en su punto y pasamos un buen rato jugando en ella. Javier logró sacar varios rol de combate. Estos hermanos va a progresar rápidamente en el río. Como han estado remando cayucos por varios años, van a aprender rápido con los remos de doble pala. Ya para estas alturas de la remada todos los viejos estábamos listos para acabar la diversión. Decidimos llegar hasta el zarzo del Río Indio, pero ya íbamos a tener cinco horas en el río cuando llegáramos allá.

A la hora de salir del río se abrió el cielo y tuvimos que cargar los kayaks al auto bajo la lluvia. Nada del otro mundo, ya estábamos mojados. Por suerte nos tocó el clima ideal a través de toda la remada. Terminé con un hambre que solamente podía pensar en un pollo de la 24 de Diciembre para meterle al pebre.

 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Río Chame

Ayer remé el Río Chame junto con Javier Ferliu y Rodrigo Barsallo, ambos primerizos en kayaks de aguas blancas. Por suerte el río tenía un buen nivel de agua y no fue necesario caminar ninguna sección. Le presté mi Jackson Hero a Rodrigo para que no tuviese problemas con un kayak como el Big EZ que había llevado Javier, un kayak de bajo volumen que no es muy apropiado para tener una buena experiencia en la primera remada de aguas blancas por su bajo volumen. Hacía tiempo que no remaba un kayak que no fuera un Jackson y pasé mucho tiempo incómodo dentro del kayak sin poder hacer los pequeños ajustes que permite un Jackson hacer dentro del bote, sentado y en posición de remo.

Rod y Javier la pasaron muy bien y estoy seguro que pronto estarán acompañándonos en otras remadas más exigentes. Espero poder llevarlos a través de la progresión del aprendizaje de remo en aguas blancas sin asustarlos muy temprano. He cometido ese error anteriormente, perdiendo potenciales compañeros de aventura por meterlos en aguas que estaban por encima de su nivel. A veces es difícil mantener la perspectiva de lo intimidante que puede ser el río, aún cuando piense que no hay ningún peligro, no todos van a verlo igual que yo.

Javier, manejando el Wavesport Godzilla que compró recientemente, se pasó luchando por lograr que el bote fuese en linea recta. La progresión del kayak lo tenía enredado y cada tantas paladas quedaba metido en un giro que no deseaba. Al final de la remada Javier cambió a remar el BigEZ que yo estaba remando. El BigEZ, que no tiene nada de Big, fue más fácil de controlar para Javier el Godzilla, pero también le dio guerra cuando procuraba remar en línea recta. ¡Que inmenso se sentía el Godzilla! Y recuerdo cuando el Godzilla era un bote pequeño en comparación con el Perception ARC que yo remaba.

Rod remó el Jackson Hero mío y la pasó muy bien, admirado de cómo el bote lo sacaba de apuro cuando la cosa se ponía difícil. Aún así, Rod nadó varias veces, al igual que Javier. Por suerte ambos salieron completamente ilesos del río, y lo peor que pasó fue que Javier se enterró una espina en el pié cuando camino por la orilla, fuera del kayak que había perdido cuando se volteó en medio de un rápido.

Remamos desde Bajo del Río hasta Cabuya. Nos tomó cuatro horas hacer el recorrido completo. Las últimas veces que había remado el Chame he salido por la finca de Gerardo Solis, acortando la remada en una hora. Como el río tenía buen volumen de agua, la última hora estuvo divertida, más de lo que hubiese estado si el nivel del río fuera menor. El Chame tiene unos árboles espectaculares, y unas galerías muy atractivas que me hacen sentir como si estuviese remando dentro de una catedral viva. Solo faltaban los Jacarandá floreados para coronar el día con color.

Sabíamos que estábamos llegando a Cabuya por que podíamos escuchar la música que retumbaba en el balneario. El plan era que llamaríamos a Naroa, la esposa de Rod, cuando llegáramos al balneario para que nos viniese a recoger. Llegamos con sed a la orilla y el ingenioso de Rod le hizo una buena oferta a un grupo que tenía una hielera llena de cervezas: ¡pinta x dólar! Todos quedamos contentos con cerveza helada para amenizar la espera, que fue poca. Otro buen día en el agua.

 

lunes, 31 de octubre de 2011

Reunión de Flota 2011

[caption id="attachment_1874" align="alignleft" width="300" caption="Los Remeros"][/caption]

Parece mentira que ya han pasado 3 años desde nuestra última Reunión de Flota, pero finalmente logramos volver a reunir a una buena parte de nuestra comunidad de remeros en el Río Mamoní. Faltó la mayoría de los remeros de aguas blancas que estaban en otras actividades este fin de semana, pero fueron reemplazados por una participación grande de nuevos aficionados. Rodrigo Barsallo, su esposa Naroa y Lucho Hoque trajeron 5 kayaks dobles en un remolque y fueron el lote más grande de la remada, seguidos por el grupo que trajo Ivan Herrera.

El Hash, siempre listo para reunirse, fue el grupo más grande de nuestra flota. Casi todos los veteranos participaron, como Hildegar, Teresa, Tony, Popo, Mel, y hasta Sjef vino en esta ocasión con su nuevo kayak (y casi pierde su sombrero al voltearse en el primer rápido). De parte del Hash también llego un grupo de los nuevos corredores, mezclado con otros veteranos que hasta ahora no se habían metido al agua, entre ellos estaban Walter, el Gallo, Scott, Aracelly, Ana María y otros.

El bote más común fueron los sit-on-tops de Ocean Kayak, que ahora están siendo traídos a Panamá por Supro. Hubo toda clase de embarcaciones: canoas, sit-on-tops, kayaks de turismo, kayaks de aguas blancas y botes inflables. El bote más grande fue la canoa Old Town de 20 piés que trajo Roger (con 4 pasajeros), y el más pequeño fue el Jackson Little Hero que remó mi hijo Irving. Hubiese querido tomarle fotos a Irving en su kayak, pero en cuanto se metió al río se me perdió, totalmente emancipado y en control de su propia embarcación.

Los Feliu, Pablo y su amigo (venezolanos) pronto estarán remando en aguas más turbulentas. Jose y Javier Feliu vienen de remar cayucos en el Ocean to Ocean y están interesados en continuar sus actividades de remo a través del año. Siempre me he preguntado por qué todos esos remeros de cayuco no se interesan por otros tipos de embarcaciones para poder remar más frecuentemente.

La salida del río este año fue por el matadero de Chepo y, aun que acorta el viaje apropiadamente, es un lugar cochino para sacar los botes. Tengo que ir a buscar un lugar más apropiado para salir del agua en la próxima reunión de flota. Tal vez el Río Boquerón puede ser más apropiado, y me ahorro la rabia que casi me causa un policía idiota en el reten del Mida de Chepo, que quería mi "permiso del Alcalde" para llevar toda esa gente al río. Verdaderamente que deberían educar mejor a esos pobres hombres en lo que realmente consiste su trabajo, que definitivamente no es pedir licencias y joder la paciencia.

Lastimosamente CREMA (Club de Remos Marisco Asustao) no se hizo presente en esta remada. Robert y Andrés estaban de viaje, y Joaquín se fue a pedalear con Jordi en Iñaki. Yo creo que con un poco de planeamiento previo podríamos hacer una Reunión de Flota con 40 botes para el 2012. Entre los botes de Javier Romero, Ian Sánchez y Annie Young, fácilmente reunimos una docena adicional y pasamos de 40 botes.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

20 Ríos

[caption id="attachment_1834" align="alignright" width="584" caption="Chorros del Grande"]Parte Alta del Río Grande[/caption]

Ya están aquí las lluvias. Es temporada de remar. Ayer regresé manejando de Chiriquí y todos los río estaban hinchados con agua. Ojalá logremos aprovechar lo que queda de la temporada de lluvias. Tan solo hemos remado, al menos yo, 2 veces desde que iniciaron las lluvias. A continuación un lista de ríos para ver cuantos completo antes que deje de llover:

  1. Pacora, Panamá

  2. Mamoní, Panamá

  3. Boquerón, Panamá

  4. Chame, Panamá

  5. Chagres, Panamá

  6. Grande, Coclé

  7. Santa María, Veraguas

  8. Gatú, Veraguas,

  9. San Juan, Veraguas

  10. San Pablo, Veraguas,

  11. Tabasará, Chiriquí

  12. Chiriquí, Chiriquí

  13. Chiriquí Viejo, Chiriquí

  14. Ipetí, Panamá

  15. Chucunaque y Tuira, Darién

  16. Risacua, Chiriquí

  17. Coclé del Norte, Coclé

  18. Teriá e Indio, Panamá y Colón

  19. Gatún, Colón

  20. Zaratí, Coclé

miércoles, 12 de enero de 2011

Reto del Indio 2011

Este fin de semana completamos el 7o Reto del Indio. En esta ocasión fuimos 16 los que participamos, el doble que el año pasado. La ruta estuvo más difícil que nunca con todo el barro que había por las lluvias que no han dejado de caer. Por contratiempos no pudimos completar el recorrido en 24 horas, pero, si restamos los atrasos por causas externas, los primeros en llegar al Caribe hubiesen hecho un tiempo de 20 horas. ¡Increíble!

Partimos de Chumico con un sol abrasador a las 13:43 según la foto de partida habitual. Nuestro destino estaba al otro lado del continente, en la vertiente del Caribe: la Boca del Río Indio, a 116 kilómetros. Teníamos que pedalear hasta El Valle, subir a La Mesa, y bajar a Jordanal. Luego, en Jordanal, iniciamos a caminar hasta Tres Hermanas. Desde Tres Hermanas íbamos a remar hasta nuestro destino final. Iniciando la pedaleada se le salió la cadena a Isabel y me quedé a esperarla. Fue lo último que supe del grupo. Solamente mi hermano fiel, Roger, se quedó con nosotros. Tampoco su fidelidad le duró mucho y pronto se fue a darle caza al resto.

En este Reto del Indio mi historia se centró en Isabel y Boris. Con Isabel hice toda la bicicleta y la caminata, junto con Boris. Remé un rato con Andrés, en el mismo kayak, y luego con Boris hasta la Boca de Río Indio. Isabel no tenía idea en lo que se estaba metiendo, y, una vez que empezó, nunca pensó en parar. Isabel nunca antes había hecho ni una sola de las actividades de El Reto del Indio: montañeras, caminatas y remar kayaks. Isabel está en excelentes condiciones y el año pasado terminamos el Ironman de Cozumel lado a lado. Pero, una bicicleta montañera no es lo mismo que una rutera, caminar por senderos no es lo mismo que correr por asfalto, y ella nunca había remado.

La montañera que llevaba Isabel no la acompañaba para nada pues era un hierro que había conseguido prestado de un alumno. Partiendo se le salió la cadena del plato delantero y, de allí en adelante, reusó salir de la estrella más pequeña. En muchas subidas, y el camino tiene muchas, se tenía que bajar a caminar por que le patinaban las llantas. Y en algunas bajadas tenía que bajarse a caminar por que la intimidaban. Todo esto es normal para una persona que está montando una bicicleta montañera por primera vez. Después de un rato nos alcanzamos a Six Pin y Edgar, que nos estaban acompañando en la sección de ciclismo de este reto. Los cuatro llegamos juntos a El Valle.

En Jordanal, a casi 45 kilómetros de la partida, hicimos la transición a la caminata. Dejamos nuestras bicicletas atrás para dedicarnos a caminar hasta Tres Hermanas. Este año nos tocó mucho barro en el camino. Un pequeño grupo de impaciente partió temprano: Dimas, Joaquín, Angel, Tato y Robie se fueron confiados en la ruta que tenía el GPS de Joaquín. Estaban apurados por asegurarse de poder romper las 24 horas, como si su vida dependiera de ello. Pensé que no los volvería a ver hasta Tres Hermanas, pero la tecnología les tenía planeado un revés.

Al cabo de un rato de estar caminando, el paso que llevamos comienza a drenar a Isabel de energía. Todavía no llegábamos a las partes difíciles del sendero, pero ya estábamos atravesando algo de lodo, suficiente para incomodar y arrancar zapatos. Boris había comprado una linterna de cabeza con un bombillo incandescente: no duró dos horas y ya tenía que cambiar baterías. Angel, luego me enteraría, también se encontró con un percance similar. Pero su linterna barata se daño temprano y no le quedó otro remedio que caminar sin luz. Llegó molido a Tres Hermanas, determinado a desquitarse remando, que es su especialidad ya que ha representado nuestro país en los Juegos Bolivarianos.

Pudimos mantenernos con el segundo grupo hasta Los Chorros. A partir de ese punto inicia una subida larga, aparentemente interminable, y muy resbalosa. Fue demasiado para Isabel y Roger, Andrés y yo nos quedamos con ella. El resto del segundo grupo se fue confiados en su GPS Garmin 60CSX que llevaba Iñaki. Ellos llegaron a las 4:30am a Tres Hermanas. Nosotros tardaríamos tres horas más que ellos en llegar. Para mi sorpresa, nos encontramos al primer grupo tarde en la madrugada. Habían dado un par de vueltas de más y el segundo grupo les pasó mientras merodeaban por los senderos buscando su rumbo. Algunos no estaban muy contentos con el dueño del GPS.

Después de muchos años haciendo esa ruta, este es el séptimo Reto del Indio, ya puedo orientarme hasta de noche y cansado. Por suerte no necesito de tecnología para seguir mi camino, solamente de agua y comida. Pero Iñaki, que si llegó por su cuenta, ha probado que es posible hacer una carrera de esta ruta: cada grupo debe llevar su GPS con la ruta, baterías extras, y verificar que su aparato haya aceptado el sendero completo. Lo pero que puede pasar es que pierdan el camino y tengan que pagarle a algún cholo para que los lleven a casa. Por supuesto que para encontrarse al cholo van a tener que esperar que salga el sol y se lo topen en el camino.

aventuraspanama

Gracias a Aventuras Panamá este año pudimos acomodar el doble de los participantes por que conseguimos que nos alquilaran kayaks. No fue fácil convencer a Javier Romero que lo hiciera, tuve que perseverar en una larga conversación y hacerle un trato que no pudiera rehusar. Por suerte, además, envió un par de sus guías para que hicieran un reconocimiento del recorrido. Eso nos ayudó con Isabel y Tato, ambos con poca experiencia en el remo, que habían quedado juntos en un bote por que habían quedado sin compañeros en la organización de esta vuelta. Matt remó con Isabel y Antonio remó con Tato, y todos llegaron contentos al Mar Caribe. La remada desde el último sarzo del Teriá hasta Boca de Río Indio mide 51 kilómetros trazados en Google Earth.

Al principio Boris y Juan Carlos remaron en el mismo kayak, pero pronto resultó obvio que ese arreglo no iba a funcionar. En ese equipo no había suficiente experiencia para llegar en un tiempo prudente hasta el Mar Caribe. Andrés y yo nos separamos y quedé yo con Boris y Andrés con Juan Carlos. A partir de ese momento no quedó más que remar, y remar, y seguir remando. Todos los otros botes nos habían dejado atrás. Boris resultó ser un "gallo tapao". Había estado muy incómodo con la idea de remar tantas horas, pero después de llegar hasta Tres Hermanas se decidió por terminar lo que había iniciado. Después de horas remando me dijo: "Rompy, me ha gustado esto de remar". Parecía el conejo de las pilas Energizer, remaba y remaba.

Después de varias horas remando, como unas tres, comencé a soñar con una cerveza fría. Sabía exactamente donde podía encontrarla: [link id='753' text="La Encantada"]. Le comenté a nuestro pequeño grupo sobre mi meta a corto plazo y la motivación. De ese momento en adelante adquirimos un nuevo propósito que nos llenó de fuerza. Al par de horas logramos nuestra meta, atracamos y nos dirigimos a la casa donde venden la cerveza más sabrosa del Río Indio. Mientras nos tomábamos la pinta, el Señor Cano nos dice: "allá van sus botes...". Efectivamente, nuestros kayaks flotaban felizmente río abajo. Ni siquiera nos habíamos preocupado de asegurarlos bien...

Después que nos acabamos nuestra cerveza, sin gran apuro, nos preocupamos de como recuperar nuestros botes. Sabíamos a donde iban a llegar eventualmente. El hijo del Señor Cano nos remó en su piragua de vuelta a nuestras naves que iban a la deriva. Le dimos un salve a nuestro rescatista y proseguimos en nuestro navegar. A las 4:45pm llegamos, finalmente, a Boca de Río Indio. Andrés y Juan Carlos llegaron poco después que nosotros. Nos había tomado 27 horas completar este Reto del Indio 2011. Los más rápidos pudiesen haber terminado en 20 horas, pero no pudimos llevar los kayaks hasta el final del Camino a Tres Hermanas.

Ya sabíamos, por experiencia, que si nos metíamos a los kayaks en el primer cruce del Teriá nos tomaría 10 horas hacer esa remada. Además, es una remada peligrosa por que pueden haber muchos árboles tumbados en esa sección. Por suerte pudimos transportar los botes en un transporte que estaba del otro lado del río, pero demoró organizar el traslado y se demoró más aún cuando se atascó entre un viaje y el próximo. Al menos tuvimos un descanso breve en el recorrido, y algunos lograron dormir un rato.

Fotos: http://alairelibre.ws/g3/Reto-del-Indio-2011

lunes, 20 de diciembre de 2010

Reto del Indio 2011

[caption id="attachment_1375" align="aligncenter" width="448" caption="Reto del Indio 2011"][/caption]

Ya casi estamos listos para el Reto del Indio 2011. Tenemos el grupo de interesados más grande de la historia: hemos llegado a 18 interesados. Posiblemente, por primera vez, lleguemos a 12 participantes este 2011. Igual que este último reto, vamos procurar hacerlo en 24 horas. Nuestro esquema será igual al de este año, partiendo este domingo 9 de enero a la 1:30pm desde Chumico. La meta es llegar a la Boca de Río Indio antes de la 1:30pm del lunes 10 de enero.


Vamos a pedalear desde Chumico, pasando por El Valle, La Mesa, Río Indio Nacimiento y haciendo la transición en Jordanal. Desde Jordanal iniciamos la caminata, pasando por Río Indio Centro, Los Chorros, El Harino, Las Claras Arriba y haremos la transición a los kayaks pasando Tres Hermanas, casi llegando al Río Indio. Esto nos deja 50 kilómetros de kayak para la última sección del reto. Espero que este año, con todo lo que ha llovido, el río nos ayude con su corriente a llegar al Caribe en buen tiempo.


El año pasado remé con sed y estaba hambriento al llegar al final de la remada. Este año me aseguraré de alimentarme mejor. Un buen desayuno no es suficiente para los rigores de 7+ horas de remo intenso. Al igual que este año, cada quien se preparará su cena y su desayuno de antemano para no perder tiempo en las transiciones: cena de la bicicleta a la caminata, y desayuno de la caminata al kayak. La alimentación y la hidratación de la bicicleta no son complicadas, y casi que son inmateriales por que se dan justo al principio, cuando las reservas del cuerpo van intactas.


La caminata es una actividad de baja intensidad. El cuerpo puede sacar la mayoría de sus necesidades calóricas de las reserva de grasa. Solamente hace falta un par de geles para tener en reserva en caso de un bajón del azúcar en la sangre. Durante la caminata pasamos por muchos ríos y quebradas de donde abastecernos de agua. Yo me iré tomando el agua de donde la encuentre en el camino (rellenando mis botellas cuando se acaben). Luego recurriré a una dosis de [link id='1002' text="Zentel"].


Este año, al igual que otros años, puede que nos acompañen los que solamente quieran hacer parte del reto: pueden acompañarnos en la bicicleta, en la caminata y en la remada. Como siempre, todos deben estar listos para salir por su propia cuenta si se quedan atrás por alguna razón. Esto es sencillo en la bicicleta, más complicado en la caminata (se pueden conseguir caballos), y en la remada la única salida es por Boca de Río Indio, pero siempre hay piraguas que pueden recoger a los remeros que se rajen (ya ha pasado antes).

viernes, 1 de octubre de 2010

Seis Pulgadas

En algunas cosas seis pulgadas hacen toda la diferencia. En la parte alta del Río Grande hacen la diferencia entre el cielo y la tierra. Fuimos a remar esta sección antes que entrara el verano para despedir el año. Dimas nos visitó de Chiriquí para esta remada. Encontramos que el río estaba al seco, como seis pulgadas menos que la última vez. En primera instancia pensamos que el río no iba a llenar nuestras expectativas, pero al final resultó que tuvimos un día espectacular en el agua.

Lástima que no pude tomar fotos por que me robaron mi cámara y Joaquín tiene días buscando la suya. Esta vez, con la ayuda de Dimas, bajamos todos los chorros que tiene esta sección del río. Bueno, Dimas bajó todo el río. Joaquín y yo caminamos dos de los chorros, pero quedamos con ganas de completar esta sección en algún futuro cercano. De seguro no será hasta el próximo año.

El primer chorro, al que hemos apodado "Susto Barato", casi nos sorprende por que, como nó tenía mucho volumen el río, no se veía el roció que produce ese chorro cuando tiene caudal. Ya casi estaba por pasar el punto sin retorno cuando caí en cuenta que estaba viendo el horizonte del salto. Alerté a Dimas y a Joaquín y remé para atrás con ganas para poder salir del río a investigar la zona de aterrizaje antes de emprender el vuelo que partió mi remo la última vez (la primera vez, y la única vez) que bajamos Susto Barato.
Nota: 
Esta entrada nunca la terminé, pero me pareció apropiado
publicarla por qué acabamos de bajar el Río grande. Y las 6
pulgadas más hicieron toda la diferencia del mundo. Creo
que esta vez el río tenía hasta 12 pulgadas más que la vez
a la que esta entrada hace referencia, que fue en diciembre
del 2009.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Chorros del Grande

Susto BaratoEste sábado nos fuimos Dimas Pino, Joaquín Gil del Real y yo a bajar los chorros del Río Grande. Bajamos Susto Barato, Go Left and Die, El Trampolín, y todavía estamos buscando nombre para el último chorro, que, por ahora, llamaré El Empate de Dimas. Bajamos desde Bajo Grande hasta Ojo de Agua. Nos tocó un día excelente, sin mucho sol, y con el río lleno de agua. No podía pedir mejor compañía en el río, seguro de que tenía la espalda cubierta (mientras no me agachara a recoger el jabón).

Nos tomó 3 horas con 40 minutos recorrer el tramo de río que bajamos, bastante cercano a lo que habíamos calculado. A diferencia de las primeras veces, en esta ocasión no perdimos mucho tiempo explorando los varios rápidos que tiene el Río Grande. La primera media hora, antes de Susto Barato, es un buen calentamiento para las tres horas que le siguen. Una vez que se llega a Susto Barato, el río no afloja su nivel de dificultad hasta unos 500 metros antes de la salida, es tiro y tiro. El único que no nado fue Joaquín, Dimas nadó una vez, y yo nadé dos veces. Por tanto, Dimas y yo nos tomamos nuestra primera cerveza en la bota de neopreno de cada uno (bootie bong).

El primer rápido del río, un cañón con curva hacia la izquierda, me dió mi primera emoción matutina: entrando al rápido el chorro de agua en la popa de mi bote me dejó vertical, viendo el cielo, con la espalda en el agua, en "wheelie". Pude balancearme bien y mantener mi cabeza fuera del agua a través del primer rápido. Todavía no le hemos puesto nombre, pero algo se nos ocurrirá cuando sea apropiado. Ese rápido necesita nombrarse.

En la trifurcación que está poco antes del primer chorro nos fuimos por el medio. Con el nivel de agua que había era, definitivamente, la mejor opción. Cuando el canal del medio vuelve a juntarse con el canal izquierdo, hay un buen rápido con varios escalones interesantes. Estábamos bajando con Dimas en la punta y yo cuidando la retaguardia. El león joven al frente y el caballo viejo de último. En realidad era una formación dinámica y cambiamos de posición frecuentemente. Todos estábamos a la expectativa esperando ver la neblina de Susto Barato para no bajarlo sin haberlo revisado antes. Ese chorro no se ve hasta que se le tiene encima, pero su neblina lo delata.

Dimas fue el primero en bajar Susto Barato, escogiendo una buen línea por la extrema izquierda, pegado a la pared de ese lado. Anteriormente lo habíamos bajado por todo el centro (yo) y por una cresta que está justo antes de la ruta que escogió Dimas esta vez. A Joaquín le gusto la ejecución de Dimas y fue a imitarlo, dando un excelente "buf" (boof en inglés) al momento de llegar al labio del chorro y aterrizando con buen ángulo al colchón de abajo. Yo, que bajé de último, decidí no ser rompe-grupo y seguir los pasos de los que me precedieron. Tuve un excelente descenso, con una caída suave y controlada. Finalmente estoy logrando controlar mi remo la momento de iniciar el descenso colocándolo paralelo a mi bote, listo para dar una palada y romper el agua en la caída.

El próximo chorro se llama "Go Left and Die". El nombre está en inglés por que la primera vez íbamos con mi sobrina Alex y ese es su idioma. No nos atrevimos a bajarlo por qué nuestro análisis de la situación nos llevó a concluir que si lo bajábamos mal podíamos sufrir graves consecuencias. En un viaje anterior con Dimas, con un nivel de agua más bajo, vimos cómo Dimas lo bajó sin mayores repercusiones y aprendimos a seguir su línea. En esta ocasión fui yo el que bajó de primero. Seguí una línea tirad lo más a la derecha posible, evitando un colchón de agua que se forma a medio camino cuando parte del chorro se mete en las fauces de un hueco en la pared. El que quede mordido será hecho carne molida. Pero hoy todos pasamos bien, aun que nadie salió con la cabeza fuera del agua al terminar la caída. Yo me fui profundo, quedando totalmente sumergido por unos instantes.

Poco después llegamos al hueco pegajoso que me dio mucho quehacer la primera vez. La segunda vez, con menos agua logré bajarlo sin problemas. Esta vez el hueco se trago a Dimas y lo revolcó un rato antes de dejarlo salir. Joaquín y yo decidimos dejar al ogro que vive en ese hueco tranquilo, pensando que ya Dimas lo había dejado molesto y mejor no lo jodíamos más. Caminamos ese tramo... Poco después de ese hueco vino la primera nadada del día, y fue la mía. Creo que si hubiese esperado un poco más no hubiese nadado. Pero los golpes que recibí abajo del agua suavizaron mi coraje y me aflojé.

Al final del cañón donde nadé vienen una serie de chorros que solamente Dimas había bajado. Esta vez decidimos probar "El Trampolín". Dimas lo bajó primero y yo me animé a seguirlo. Honestamente, me tenía asustado ese chorrito por qué del lado izquierdo hay una raja que no se ve nada amistosa. Pero la preocupación resulta infundada por qué el agua realmente no quiere ir en esa dirección. Igual, entre al último tubo con un ánimo gris y no logré plantar bien mi remo en el labio del chorro. Caí de lado e inmediatamente me volteé. Después de un par de intentos fallidos de regresar a la superficie quedé contra una pared y, con el espíritu estropeado por la primera nadada, volví a tirar mi pollera y nadé por segunda vez.

Mi bote se fue solo por el último chorro y, afortunadamente, quedó atrapado en uno de los bolsillos que se forman en la paila que tiene esa caída. Llegué caminando por un costado a donde estaba mi kayak y solamente pude ver como Dimas llegaba a la base del chorro con la cabeza en el agua. No hubiese querido ser Dimas en ese momento. Inmediatamente vi el remo de Dimas flotando por un lado y, justo después, apareció Dimas fuera de su bote (el segundo en nadar). Joaquín, razonablemente, aventó su bote desde arriba y se tiró al agua detrás del mismo. Básicamente, habíamos sobrevivido la parte más difícil del río. Todavía faltaba un rápido más, pero ya estábamos llegando al final de la diversión.

Nos tomó un rato volver a remontar río abajo por que todos estábamos en una paila sin orillas y no era muy sencillo volver a meterse en nuestro cayucos llenos de agua. Pero, luego de un poco de esfuerzo, todos regresamos al río y nos dirigimos al último rápido. Este último tramo es largo, complicado, y lleno de rocas inmensas que impiden tener una vista de lo que viene adelante. El rápido es un laberinto ciego. Este es el tramo que más hace palpitar mi corazón por que no afloja en intensidad por unos 500 metros. Las decisiones hay irlas tomando sobre la marcha, remando duro para mantenerse alineado en la corriente y fuera de los huecos. Casi me volteo cerca del final por que mi remo se atoró entre unas piedras cuando el ogro abajó del agua lo mordió. Mi remo se estaba quedando en el mismo lugar mientras mi kayak y yo nos alejábamos. Cuando ya pensaba que iba para el agua nuevamente, logré zafar mi remo y seguir adelante.

Después de ese rápido siguen unos jardines de piedras que ya son el glaseado en el pastel. Dimas y yo salimos un poco golpeados, pero muy sonreídos al final del río. Joaquín cuidó su pellejo mejor que nosotros, y también terminó con una gran sonrisa en la cara. Lo mejor de la experiencia es que sigue viva por varios días, como el suave brillo de un foco justo después de apagarlo, como las brazas que quedan después del fuego. Uno revive las imágenes repasando la cinta en cámara lenta: ¿qué fue lo que hice? ¿Cómo puedo hacerlo mejor la próxima vez? ¿¡Cuando podré regresar!?

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domingo, 5 de septiembre de 2010

Palpitaciones en el Mamoní

Este sábado, cuando estábamos iniciando el descenso del Mamoní, le dije a Joaquín que extrañaba los días en que el Río Mamoní hacía que mi corazón palpitara con la emoción del miedo, la anticipación, y la mortificación de lo que podía pasar en el río. Le contaba que era peligroso sentirse cómodo en el río, despreocupado, tomando de hecho los rápidos, sin calcular con precisión el recorrido a través de las piedras. Es en esos momentos de despreocupación que el minuto de descuido puede hacernos daño. Pero estaba equivocado...

A medida que iniciamos el descenso, el Mamoní es fácil al principio y va en crescendo, fui observando que el río tenía mucha agua. El nivel del flujo estaba cerca del máximo normal, el agua estaba turbia, y habían señales de inundaciones recientes. Justo al fondo del primer rápido nos topamos con una nutria. La tuve a menos de 6" del bote. Joaquín la había visto desde lejos y me alerto sobre su presencia. Poco después Joaquín vio un lagarto pequeño hundirse en una piscina, cerca de una piedra donde siempre duermen unos murciélagos de proboscis. El río estaba interesándome desde el principio.

El Mamoní con bastante agua se pone muy divertido. En esta ocasión estaba casi pasándose de agua. Contrario a lo que esperaba, la anticipación de los rápidos que nos esperaban estaba animando mis emociones. El río me estaba cautivando, agudizando mis sentidos. Joaquín estaba reído con las emociones que estaba experimentando, estábamos pasándola bien nada más pensando en lo que estaba por venir río abajo. Teníamos un poco de apuro por que se veía que la lluvia venía con fuerza, que pronto todo iba a estar bajo mucha más agua. Ya abajo se veía que la lluvia estaba cayendo con fuerza. Nuestro paso por el río iba a ser veloz por que el agua estaba corriendo rápido, no habían piscinas largas de agua tranquila.

Pronto resultó obvio que el río estaba algo pasado de agua: muchas piedras y olas estaban ahogadas bajo el nivel del río. El agua empujaba duro, pero las olas para surfear estaban como picos en trenes de olas, muchas de las características del río habían quedado sumergidas. La parte dura iba a ser corta, pero intensa. Con tanta agua solamente el final del río, el cañón del Mamoní iba a estar animado. Pero esa iba a ser suficiente para darnos un día espectacular en el agua. Esos instantes en que el tiempo parece detenerse son los que hacen del descenso de un rápido toda una experiencia para saborear postreramente. El instante pasado en segundos, pero las imágenes quedaban grabadas en la mente, en cámara lenta.

Después de pasar la "Z" el corazón de palpitaba con fuerza, me temblaban los músculos. Estaba al tope de la adrenalina. La Zeta tiene toda la capacidad para causar mucho dolor, hasta daño incluso, más aún cuando tiene fuerza el agua. Los dos, Joaquín y yo pasamos ilesos (como siempre), pero las emociones fueron intensas. Y todavía faltaba la "S", que nos volteó a ambos. Yo, incluso, la bajé de espaldas - entrando al río el primer hueco se quedo con la proa de mi kayak y quedé remando en reversa. Pasé todo el rápido con la cabeza arriba del agua y justo al final una piedra levanto un borde de mi bote exponiendo a una corriente cruzada: ¡zaz! Quedé haciendo inventario de especies marinas en el Río Mamoní.

Antes que pudiera contar el primer pez ya estaba fuera del agua. El esquimo rol es una reacción involuntaria que me devuelve a la superficie inmediatamente. En Mamita vi a Joaquín ejecutar el "backdeck roll" más rápido que he observado. El Mamoní no nos dejó insatisfecho: el río nos dio la emoción que nos motiva a venir una y otra vez. Luego, en la parte tranquila que nos faltaba por remar para llegar de vuelta al auto, repasamos en nuestra mente los cortos e intensos momentos que acabábamos de experimentar. Una tarde perfecta, lluviosa, en el río.

miércoles, 9 de junio de 2010

Se Buscan Kayakeros

[caption id="attachment_1009" align="aligncenter" width="640" caption="La Moledora del Pacora"]La Moledora del Pacora[/caption]


Creo que las últimas 3 o 4 veces que he ido a remar solamente hemos estado Joaquín y yo en el agua. Con lo mucho que aprecio la compañía de Joaquín, ¡esto es deprimente! Cuando lleguen las lluvias, y las cosas se pongan difíciles, no seremos suficientes personas en el agua para que sea seguro bajar ríos. Nuestra pequeña comunidad se ha reducido de manera significativa. Con todo y que tenemos una lista de nuevos remeros equipados con kayak y equipo completo, nunca logramos reunirlos en el río.


Remar kayaks en aguas blancas es un deporte divertido, asistido por gravedad, de bajo impacto, y que nos lleva a un contacto íntimo con la naturaleza. No requiere de mucho equipo: un kayak, un remo, un casco, un flotador y una pollera. El equipo dura una eternidad (si no pierdes remos, como Joaquín, o los partes, como yo). Desafortunadamente nadie vende equipo de kayak en Panamá. Yo he traído botes junto con mis amigos para compartir el costo de traer el equipo. Ahora tenemos un montón de kayaks, pero falta con quien remar.


Tenemos ríos de todos los niveles cerca de la ciudad, y hay más ríos interesantes a través del país. Cerca de la ciudad tenemos el Río Pacora, el Río Mamoní, el Río Boquerón, y el Río Chame. Un poco más lejos está el Rio Grande, que ofrece varios niveles de remo en 3 secciones. Y en Chiriquí están los mejores ríos, con cantidades de niveles y secciones, más de 30 opciones. Encima, como sirope para el helado, se puede ir a surfear con un kayak, en el mar, y el río. ¡Qué más se puede pedir en un deporte!


Ahora mismo estamos donde debió haber estado el surf en los '60, pocos adherentes y olas por todos lados. Ahora hay tiendas de surf por todos lados, anuncios en la carretera, y competencias con premio y dinero. Pero ese no es el punto. Para mi, uno de los principales atractivos es que cuando viene la época lluviosa, y mucha gente se queda en su casa el fin de semana mientras caen las lluvias torrenciales, nosotros estamos divertidos en el agua.


Este fin de semana que pasó bajamos el Mamoní. Vimos murciélagos narizones, monos cariblancos, gavilanes, halcones, águilas, martines, garzas, y mucho verde. El agua estaba cristalina, aun cuando estaba lloviendo camino al río. Salimos al medio día de la ciudad, después del trabajo, y estábamos en el agua a las 2:25pm. A las 5:45pm estábamos de vuelta en el auto, cargando los botes para regresar a la ciudad. De vuelta veníamos reídos, con las baterías recargadas por toda la corriente que recogimos en el río. Y apenas está iniciando la temporada.

martes, 11 de mayo de 2010

Mamoní en Primavera

Joaquín en el MamoníEste sábado salimos a remar al Pacora y cuando llegamos estaba completamente seco (figurativamente, por supuesto), no tenía suficiente agua para bajarlo en nuestros kayaks. Yo me suponía que iba a estar así, pero, de todos modos, fuimos a revisarlo. Inmediatamente partimos hacia el Mamoní, que se puede correr todo el año. Camino hacia el punto de partida vimos que estaba más húmedo el área del Río Mamoní que la del Pacora. A las 3:10pm estábamos en el agua, listos para bajar el río: un poco tarde para mi gusto, pero solamente éramos Joaquín y yo, y el río no cargaba mucho volumen.



Nuestro plan original era remar el Pacora partiendo al medio día. Cuando llegué a recoger a Joaquín, este había dejado su remo en el estacionamiento de su casa ¿En qué estaría pensando? Entre la buscada del remo, una parada rápida para almorzar (autrápido del McDonald's), y la subida hasta San Miguel para ver el Pacora, se nos fueron las tres horas antes de poder meternos al agua.



Por suerte, el Río Mamoní siempre está en condiciones remables. Esta tarde nos tocó con el agua clara, el cielo azul, y el aire cristalino. Ya las flores de primavera se habían caído de los árboles, con la excepción de la Flor de Mayo - vimos un sólo árbol con sus flores en llamas. Ya no habían caracuchas, guayacanes, ni macanos floreados, todo estaba verde, del verde de las hojas nuevas. Todavía el nivel del río está bajo, el agua no lleva mucha fuerza, dejando muchas rocas expuestas que normalmente están bajo el agua.



Solamente éramos dos en el agua, cosa que no me gusta mucho en un tramo de río tan inaccesible como el Mamoní. Pero la remada iba a estar fácil con tan poca agua. También teníamos que bajar a balazo por qué a duras penas teníamos tres horas y media de luz, lo justo para bajar este tramo del río sin perder el tiempo, y sin contratiempos. Nos tomó prácticamente las tres horas bajar el río, tal como calculamos. No hicimos ninguna parada innecesaria, no jugamos en las olas (casi no habían), no llevamos nada de comer, y a nadie hubo que rescatar.



Pasé una tarde tranquila en medio del río, bucólica. Ahora es cuando hay que practicar las técnicas necesarias para cuando el río se pone con fuerza, y es buen tiempo para traer principiantes. Mi hombro izquierdo está resentido aún de un desgarre en el Río Grande. Me dolían las vueltas esquimales del lado izquierdo. Espero poder reforzarlo pronto para no andar manco en aguas turbulentas.



Conversamos sobre una caminata a lo largo del río, exactamente del largo de nuestra remada. Quiero regresar uno de estos fines de semana para recorrer de apuro, caminando, esta sección del río para tener una idea de cuanto puede tomar caminar esa sección. También quisiera tener una idea clara de cuan difícil, o fácil, sería hacer el recorrido, cuanto habría que nadar, si es que hay que hacerlo, y buscar un buen lugar para acampar.

miércoles, 28 de abril de 2010

Ocaso del Rio Grande

Joaquín en el ríoEste fin de semana que pasó fuimos Joaquín y yo a remar al Río Grande. Esta es una de las primeras remadas del año y no sabíamos cómo íbamos a encontrar al río, si estaría seco, crecido, o en su punto. Este río nos ha dado sorpresas anteriormente. Lo que no esperábamos era encontrarlo destruido. Ya lo represaron, controlando su flujo de ahora en adelante. Además, los constructores de la hidroeléctrica han sido descuidados y han permitido que una gran cantidad de rocas inmensas caigan al cauce del río, bloqueándolo en algunos lugares, particularmente en el cañón del medio, en su parte más angosta.



Ya sabíamos que venía la represa por que hemos vistos como la han ido construyendo a través de estos últimos años. Hemos caminado por el canal que se llevará el agua del río hacia el cuarto de máquinas, nos hemos encontrado con la construcción de la represa, y hemos estado siguiendo los movimientos de tierra. Pero como teníamos tiempo de no ir al río por el verano, los cambios que ahora se han dado fueron más impactantes que los anteriores, y realmente ahora sí han afectado al Río Grande. Por ejemplo, ya no se puede remar el cañón de la sección media por que una roca impide que el kayak pase sin trabarse. Además, ahora que una pared controla el flujo del agua, ya no habrán más inundaciones que traigan sorpresas de año a año en el río.



Por lo menos nos quedarán la sección alta y la baja, que por ahora no han sido afectadas por la represa. Pero tengo entendido que tal vez venga un segundo proyecto de hidroeléctrica en este río. El problema es que la sección alta del río es remota, peligrosa, y complicada. Y la sección baja es muy fácil. La sección media, la que han dañado, era la sección más atractiva y entretenida. Todavía nos falta visitar el cañón en invierno, cuando el agua esté más alta, para ver que tan grave será el efecto de las piedras que ahora mismo obstruyen la remada por el cañón. Puede que con más agua se pueda pasar a un lado de la piedra más problemática.



En cualquier caso, es una pena que hemos perdido una de las mejores secciones de los ríos cerca de la ciudad de Panamá en pos del progreso. Somos pocos los que nos veremos afectados en este momento, pero nuestros hijos, y sus futuras generaciones, nunca sabrán lo que se han perdido. Lo que más me duele es que no era necesario dañar la sección media, específicamente el cañón. Nada más que tenían que ser cuidadosos con sus movimientos de tierra. ¡Qué fallo!

lunes, 11 de enero de 2010

Reto 24 Horas

Ayer terminamos nuestro 6to Reto del Indio en menos de 24 horas. Después de cinco años durmiendo en el camino decidimos que lo haríamos sin dormir y calculamos que si no parábamos podíamos hacerlo en 24 horas. ¡Si se puede! La foto de partida la tomé a las 13:52 del sábado, y la foto bajo el puente del Río Indio la tomé a las 13:38, 23 horas y 46 minutos más tarde. Y todos terminamos en mejor ánimo que en años anteriores.

Para lograr hacer el recorrido en menos de 24 horas hicimos unos pequeños cambios, de los cuales el más importante fue no dormir. Este fue el mayor ahorro en tiempo que logramos. El no dormir también nos permitió caminar más rápido al eliminar una cena, un desayuno, y los pertrechos para dormir - caminamos sin mochilas. Otro cambio fue que alargamos la bicicleteada por que ahora los autos nos podían recoger en Jordanal, unos kilómetros más allá de Río Indio Nacimiento. El camino estaba recién cortado y tenía una capa fresca de tosca compactada que no creo que esté igual para el 2011. El tercer cambio fue llevar la transición a los kayaks hacia el Río Indio: caminamos 30 minutos más y nos ahorramos una hora remando. También eliminamos una parada extensa que hacíamos en El Valle para agruparnos y tomarnos unas pintas.

Otro cambio que hicimos fue partir a la 1:52pm del sábado, en lugar de partir a las 6:00am como habíamos hecho en años anteriores. Logramos llegar a Jordanal con los últimos rayos de luz. Al final de la bicicleteada habían unos descensos intensos que se hacían peligrosos en la penumbra que nos envolvía. Llegamos a Jordanal a las 6:47pm - menos de 5 horas. Antes nos tomaba ese mismo tiempo llegar a Río Indio Nacimiento, unos 5 kilómetros menos. La idea era entonces caminar toda la noche para llegar a la transición de los kayaks con la primera luz del día. A las 5:20am estábamos a orillas del Río Teriá, a menos de un kilómetro de donde desemboca al Río Indio. Daniel e Iñaki, que no querían correrse el riesgo de no romper las 24 horas, partieron prontamente a las 6:00am, seguidos de cerca por Robert y Joaquín, que llevaban un kayak más lento. Los otros, por dormir un ratito, partimos a las 6:30am, desperdiciando media hora de luz.

A Daniel e Iñaki no los volví a ver más. Después de unas dos horas remando llegamos a Boca de Uracillo junto con Robert, Joaquín, Jordi y Jorge Patricio. Como a las tres horas Roger y yo dejamos atrás al resto del grupo para remar sin pausa hasta la Boca de Río Indio. Si Daniel e Iñaki rompían las 24 horas, y nosotros no lo hacíamos, nos iban a dar cascarita y jarabe de pico por el resto del año. Las últimas horas de la remada se me hicieron interminables... Frecuentemente me dormía remando y me despertaba el golpe de mi remo contra el remo de mi hermano (cuando me salía de ritmo). A las 11:35am pasamos La Encantada y le dije a Roger que nos quedaban dos horas antes de llegar al mar, teníamos tiempo suficiente para llegar en menos de 24 horas si no dejábamos de remar por las próximas 2 horas.

A la 1:02pm pasamos El Chilar, el último caserío antes de Boca de Río Indio, como 45 minutos remando. Romper las 24 horas iba a estar cerca para nosotros, y ya Daniel e Iñaki estaban cerca de lograrlo. Tenía sed, el kayak estaba lleno de agua y no queríamos sacarla para no perder tiempo, tenía hambre, tenía sueño, las manos parecían pasitas después de 6 horas pegadas al remo, los hombros me quemaban y los flexores del antebrazo derecho se estaban inflamando. Capitán Kirk a Scotty: ¡Necesitamos más potencia, más potencia! 36 minutos de agonía y angustia pasaron mientras remábamos, y remábamos, hasta que llegamos a la Boca del Río Indio. ¡Lo logramos! Cuando pisé la playa sentí una gran satisfacción por que nuestro plan había sido ejecutado sin contratiempos y nuestros cálculos fueron precisos. Y, de hecho, me sentía menos cansado que en años anteriores: había dormido bien el viernes y estaba seguro que dormiría bien esa noche. En otros años dormía poco el viernes, poco el sábado, y poco el domingo...

Bueno, a la cantina de Clory a tomarnos unas pintas y un arroz con frijoles y pollo guisado. Los autos no habían llegado aún de Tres Hermanas y les faltaban unos 30 minutos antes de encontrarnos. Era tiempo para echar cuentos, comparar notas, y pensar en El Reto del Indio 2011 (o, tal vez, no). Como siempre, alguien dijo que no volvía a repetir esta locura. Lo he escuchado antes... Pero en unos meses el dolor y el cansancio se olvidan y solamente quedan los buenos recuerdos y las ganas de volver a repetirlo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Fun 2010

[caption id="attachment_797" align="alignleft" width="300" caption="Jackson Fun 2010"]Jackson Fun 2010[/caption]

Ya llegó mi nuevo Jackson Fun 2010 a Miami. Mi Fun anterior me ha dado tanto gusto que estoy ansioso por ver cómo han podido mejorar este excelente kayak. Ya llevo un par de temporadas remando el Fun 2007 de Jackson y no tengo ninguna queja, solamente buenos recuerdos. Es un bote algo apretado, eso si, y por eso quiero ver que diferencia hace el galón adicional de volumen que va a traer este nuevo bote.

Los colores están un poco carnestoléndicos, pero esa parte no me importa. La verdad es que pude haber pedido el bote en un color sólido, pero me gustó el potpurrí de colores que trae el modelo que pusieron en la página de Jackson. Ya veré que colores me tocan en mi bote.

lunes, 12 de octubre de 2009

Nuevos Kayaks y Sus Remeros

[caption id="Mamoní" align="alignleft" width="150" caption="Mamoní"]Mamoní[/caption]

Este domingo fuimos a remar en el Río Mamoní. Fuimos Joaquín, Andrés, Luis Angel, Robert y yo a remar nuestros Jackson Kayaks - la mayoría nuevos. Desde hace algún tiempo hemos estado trayendo kayaks para aumentar nuestra base de remadores para poder contar con nuevos compañeros en el río. Ayer fue un día especial: llevamos tres nuevos remeros al Río Mamoní. Por suerte el nivel del río estaba algo bajo, apropiado para remadores que están todavía en sus remadas iniciales. Ya Joaquín había llevado a Andrés, a Robert y a Luis Angel a remar anteriormente, y todos habían aprendido el rol en la piscina.

¡El día fue excepcional! Con la excepción de la crema de sol (que nadie se puso) todo salió espectacular. Practicamos el rol en masa, hicimos ferries, nos metimos en eddies, practicamos peel outs, y bajamos todos los chorros. Mama Grande me tentó, pero todavía no logro la confianza para aventarme por ese chorro. Andrés, Robert y Luis Angel nadaron cuando en algún momento u otro les falló su rol de combate. Robert fue el primero cuando se inclinó al lado equivocado justo antes del primer rápido difícil del Río Grande. Por suerte Robbie tiene bien dominado el arte de escapar de su kayak cuando todo lo demás falla. Eso es bueno por que nos dió amplias oportunidades para practicar nuestra técnicas de rescate.

Luis Angel fue el primero en bajar Mamita (de los nuevos) y lo hizo de manera segura y bien lograda. Luego Andrés se aventó y también bajo ese chorro con buena forma. Como no me dieron la oportunidad de sacar la cámara, ambos fueron por una segunda vuelta para que les tomara fotos. Mientras, Robbie le sacaba el agua a su bote. Había nadado en el Jardín de Piedras justo arriba del chorro Mamita. En la segunda vuelta Luis Angel bajo bien el chorro pero luego su kayak quedó contra la pared de la ribera izquierda y la corriente lo volteó. Cuando Luis Angel intentó su rol la pared lo detuvo e impidió que saliera del agua, dos veces. Supongo que el ruído de la caída de agua impidió que pensara en tratar el rol del otro lado, o de empujarse de la pared, pero nadó. Ya para ese momento llegó Robert y también bajó Mamita sin mayores problemas.

Andrés, luego de practicar el rol una cantidad bárbara de veces, comenzó a fallar el rol en aguas tranquilas. Iba a practicarlo y no lograba salir del agua. Todos los remadores nuevos nadaron el domingo. Me parece bien... Eso los dejará con ganas de mejorar su rol para evitar tener que sacarle el agua al kayak tantas veces. La verdad es que después de un rato es agotador pasar por el proceso de auto-rescate y tener que prepara el kayak para seguir bajando. Robert fue el que más problemas encontró, pero también tenía el bote más inadecuado para aprender: Robert estaba remando un Fun, que es un excelente kayak, más apropiado para remadores intermedios y avanzados. El Fun es mi bote favorito por su bajo volumen, buenos bordes y por ser fácil de surfear. Los demás remaron Heroes, que son kayaks más apropiados para aprender y para remar ríos con gran caudal y en situaciones difíciles.

Al final del día, que pareció eterno, todos estábamos en buenos ánimos y con ganas de regresar pronto. Robert, Andrés y Luis Angel quedaron debiendo un bootie bong (tomarse una cerveza en su bota de neopreno) por haber nadado. Si vuelven a nadar la próxima vez no se la perdonaremos. Mientras nos refrescábamos al final del río montamos los cinco botes al auto. Esa es una tarea difícil con tantos ingenieros de diferentes escuelas. Por suerte los botes lograron regresar de vuelta a la ciudad sin percance. No siempre es posible montar de manera segura esa cantidad de kayaks. Es fácil amarrar 4 botes en las barras, pero 5 botes ya es más problemático. Nos tomó 6 horas 30 minutos bajar el río por que no había mucha corriente. Cuando el flujo de agua es mayor puede que tome la mitad de ese tiempo para hacer el mismo recorrido.

Quedé muy contento con la compañía en el río. Esa es la mejor parte de bajar un río con buenos amigos. Ahora estamos regresando a aumentar nuestra comunidad de remeros que ha sufrido varias pérdidas recientes: Jorge Patricio se dislocó un hombro, Tino se fue de Panamá (de vuelta a su país natal), Javier se ha vuelto un hombre de playa y a Ian el trabajo no le permite remar con frecuencia. También perdimos a nuestro mayor impulso del deporte, al gran Gary Vaucher, que falleció en una accidente de helicóptero. Hay varios otros remeros pero no es fácil traerlos al río. Este grupo de remeros nuevos están con los ánimos prendidos, que es lo importante.

domingo, 21 de junio de 2009

Tres Brazos de Pacora

[caption id="attachment_691" align="alignleft" width="300" caption="Iniciando nuestro descenso"]Iniciando nuestro descenso[/caption]

Ayer bajamos el Río Pacora desde Tres Brazos hasta La Chapa. Nuestro plan original era bajar desde La Chapa hasta El Tornillo, pero Joaquín sugirió a último momento que cambiáramos a Tres Brazos. La última vez que intentamos llegar a Tres Brazos nos encontramos con un obstáculo en el camino, un árbol caído, o una piedra rodada (no recuerdo bien), que no nos lo permitió. Esta vez llegamos sin problemas con ayuda de buenas llantas y doble tracción en transmisión de fuerza. La vía de acceso para llegar a Tres Brazos requiere de un 4x4, buenas condiciones del camino, y buenas llantas.

Lástima que se me quedó mi cámara. Joaquín tomó buenas fotos, pero pasará un buen rato antes que me las pase, si es que me las pasa. Este tramo es el más remoto de las secciones del Río Pacora. La flora y la fauna es muy variada. Notamos varios lugares donde obviamente se encuentran nutrias regularmente. Pudimos ver muchas piedras con desechos fecales bastante frescos y olorosos. También había una buen variedad de aves, incluyendo cormoranes, garzas, martines, y garzetas.

La lluvia amenazaba con caer y el cielo estaba cubierto de nubes. Estas condiciones son ideales para remar, muy de mi gusto por lo fresco. Hubiese deseado más agua en el río pues estaba algo seco, increíble por lo mucho que ha llovido recientemente. Pero era mejor así pues Alejandro Bistraín tenía mucho tiempo de no meterse en un kayak rígido. Alejandro nos iba a acompañar en un kayak inflable, pero no lo amarró bien al techo de mi auto y salió volando a 100 kilómetros por hora cuando íbamos por la autopista. Su kayak quedó amarrado al auto solo por la cuerda de proa y el otro extremo se raspó con la carretera. Cuando paramos ya el bote estaba perdiendo aire en una de sus recámaras. Por suerte estábamos cerca de la casa de mi hermana Michelle y Alexandra tenía su kayak afuera, en el estacionamiento. Rápidamente arreglamos la falta de kayaks y Alejandro accedió a seguir con nosotros.

Por suerte Alejandro tiene muy buen espíritu por que pronto iba a necesitar de su buen humor. Iniciando el descenso se volteó y nadó. Y seguiría nadando cada vez que se volteaba por las siguiente tres horas. Pero siempre pudo mantener su calma, buen humor y una sonrisa en la cara. Es bueno remar con gente ecuánime que siempre muestra una buena cara al mal tiempo. De hecho, Alejandro la pasó muy bien y no se quejó en ningún momento. Al final llegó feliz de haber bajado el río y listo para volver a repetirlo.

Jaime Vásquez me impresiono por que se lanzó de primero por muchos rápidos que anteriormente le hubiesen dado pausa. Ahora que está remando un kayak con mucho volumen, un Pyranha Burn, su confianza ha aumentado enormemente. Y un buen eskimo rol también lo ha ayudado mucho. Su rol de combate lo sacó del agua cada vez que se volteó. En el Jackson Super Fun Jaime pasaba mucho páramo en el río. Como el Burn tiene sus bordes fuera del agua, Jaime es ahora menos vulnerable a la voluntad de las corrientes del río.

[caption id="attachment_693" align="alignright" width="300" caption="Jardín de Piedras"]Jardín de Piedras[/caption]

Hay muchas secciones de piedras en el tramo de Tres Brazos. Hay que estar siempre atentos a no darle el borde superior a la corriente cuando uno se choca con una piedra en estas secciones del río. Alejandro nadó varias veces por que todavía no había recuperado este reflejo, que no es muy natural, de inclinarse hacia las piedras cuando se va a entrar en contacto. Yo pasé un buen rato de mi remada atrás de Alejandro para ayudarlo a salirse de las rocas cuando su bote se trababa entre las mismas. Pero después me fui adelante del grupo adelantándome para llegar primero a una caída de agua que quería estar seguro que todos caminaran. Es una sección en la que el agua cae por un pedreguero que podría hacerle daño fácilmente al que se meta desprevenido. Y ya Jaime se había lanzado de primero por varios jardines de piedra sin darle mucha cabeza al asunto.

En uno de esos pedregueros quedé volteado mientras rescataba el remo de Alejandro. Por suerte ya había acomodado el remo de Alejandro paralelo al mío. No estaba muy cómodo volteado y con dos remos en las manos. Pero pude hacer mi rol rápidamente antes de quedar rastrillado (bien rastrillado) con el fondo del río. También me incomodaba sacar el remo entre tantas piedras, especialmente por que mi hombro derecho no está del todo santo. Unas viejas lesiones me están comprometiendo la integridad de la coyuntura del hombro.

Joaquín, como siempre, debe haber sido el que más se divirtió en el río. No dejó pasar ni una sola ola sin surfearla, jugó en todos los lugares donde pudo, y no dejó de practicar su rol desde que iniciamos nuestro descenso. Yo debería imitarlo y practicar mi rol incesantemente. No me volteó mucho, pero por eso es que cuando me volteo es muy probable que sea en un lugar peludo en el cual el rol resulte indispensable para mantener todas las partes del cuerpo en buen estado. Joaquín ha progresado increíblemente rápido en su kayak precisamente por qué practica todo lo que puede a través de todas las bajadas del río. Y esto lo hace con comodidad por que tiene un rol a prueba de balas que le da la confianza para arriesgarse sin estrés, confiado que siempre va a poder sacar la cabeza del agua.

¡Pasamos un sábado espectacular! Salimos de la ciudad a las 12:oo mediodía y estábamos remando a las 2:00pm por un río rodeado de bosque primario, con flora y fauna para acompañar el entorno. Es difícil concebir de una aventura más fácil que esta. Buena aventura, buena compañía, y pintas frías al final del camino. Mejor, ¡se daña!