miércoles, 5 de mayo de 2010
Nuestro Hash
Tengo amigos como Alberto, que son amigos desde la escuela, a quien veo con frecuencia. Pero también lo veo todos los lunes en el Hash. Al Hash casi que lo veo más a menudo que a mi familia. Solamente los que van a la misma iglesia todos los domingos tienen un grupo tan unido como nuestros Hashers. Nosotros corremos todos los lunes, llueve, truene o relampaguee. Lo principal que hay que tener para ser un miembro de nuestro grupo es tolerancia y un buen sentido del humor. Sin esos dos ingredientes la permanencia en nuestro grupo es difícil, o imposible.
Hoy día son más de 200 corredores los que están inscritos en nuestra lista de correo: panamahash@googlegroups.com. De esta forma nos comunicamos para saber donde será nuestra próxima corrida. Todos los lunes alguien se encarga de marcar una corrida y buscar las bebidas para compartir después del evento. Las corridas son diversas y variadas, siempre en lugar distinto. Entre 30 y 60 personas llegan a correr cada lunes. Tenemos toda clase de corredores: lentos, rápidos, altos, bajos, jóvenes y viejos.
Cada tanto tiempo organizamos un Hash Familiar en algún lugar del país -- vamos a correr al interior y luego hacemos una barbacoa y pasamos la noche, generalmente en toldas. Este últimos Hash Familiar fue en Gorgona, y el anterior fue en Sorá. Posiblemente el próximo sea en Taboga. Estos eventos son muy divertidos y nos permiten involucrar al resto de nuestras familias en la diversión y el ejercicio. Todos los que marcan los recorridos generalmente toman en cuenta que los corredores son diversos y hay que tener rutas alternas para tenerlos juntos a todos los que vienen a cada Hash.
Regresando a nuestro último Hash, vino poca gente a correr bajo la lluvia, alrededor de 30 corredores. Aún así llegaron 2 corredores nuevos y la mayoría de los más veteranos del Hash, los que no se espantan ante nada. Todos corrimos por los charcos de las calles y esquivamos las aceras resbalosas, cuidando de no meter el pié en un hueco escondido bajo las pulgadas de agua. Cuando regresamos al punto de partida, cada uno en su momento, la mayoría fue directo a los chorros de agua fría que caían de un techo -- no había sido suficiente el agua de la lluvia. Yo me fui temprano, junto con Lorena, pero me contaron que los birriosos se quedaron hasta tarde, como siempre.
miércoles, 28 de abril de 2010
Ocaso del Rio Grande
Este fin de semana que pasó fuimos Joaquín y yo a remar al Río Grande. Esta es una de las primeras remadas del año y no sabíamos cómo íbamos a encontrar al río, si estaría seco, crecido, o en su punto. Este río nos ha dado sorpresas anteriormente. Lo que no esperábamos era encontrarlo destruido. Ya lo represaron, controlando su flujo de ahora en adelante. Además, los constructores de la hidroeléctrica han sido descuidados y han permitido que una gran cantidad de rocas inmensas caigan al cauce del río, bloqueándolo en algunos lugares, particularmente en el cañón del medio, en su parte más angosta.
Ya sabíamos que venía la represa por que hemos vistos como la han ido construyendo a través de estos últimos años. Hemos caminado por el canal que se llevará el agua del río hacia el cuarto de máquinas, nos hemos encontrado con la construcción de la represa, y hemos estado siguiendo los movimientos de tierra. Pero como teníamos tiempo de no ir al río por el verano, los cambios que ahora se han dado fueron más impactantes que los anteriores, y realmente ahora sí han afectado al Río Grande. Por ejemplo, ya no se puede remar el cañón de la sección media por que una roca impide que el kayak pase sin trabarse. Además, ahora que una pared controla el flujo del agua, ya no habrán más inundaciones que traigan sorpresas de año a año en el río.
Por lo menos nos quedarán la sección alta y la baja, que por ahora no han sido afectadas por la represa. Pero tengo entendido que tal vez venga un segundo proyecto de hidroeléctrica en este río. El problema es que la sección alta del río es remota, peligrosa, y complicada. Y la sección baja es muy fácil. La sección media, la que han dañado, era la sección más atractiva y entretenida. Todavía nos falta visitar el cañón en invierno, cuando el agua esté más alta, para ver que tan grave será el efecto de las piedras que ahora mismo obstruyen la remada por el cañón. Puede que con más agua se pueda pasar a un lado de la piedra más problemática.
En cualquier caso, es una pena que hemos perdido una de las mejores secciones de los ríos cerca de la ciudad de Panamá en pos del progreso. Somos pocos los que nos veremos afectados en este momento, pero nuestros hijos, y sus futuras generaciones, nunca sabrán lo que se han perdido. Lo que más me duele es que no era necesario dañar la sección media, específicamente el cañón. Nada más que tenían que ser cuidadosos con sus movimientos de tierra. ¡Qué fallo!
miércoles, 21 de abril de 2010
Distribución de Corredores
Estaba curioso por ver como estaban distribuidos los corredores en la carrera American River 2010. Busqué el listado de corredores por categorías y cree la gráfica de distribución por edades y género. Interesante: estoy en la categoría más numerosa de ultra corredores. Hubo 144 hombres corriendo en mi categoría, y yo llegué de 83 en mi categoría. Los panameños llegamos así en mi categoría: #13 - Nicolás García (42 años), #58 - Rogelio Bennett (46 años), #83 - Irving Bennett (49 años).
Supongo que la distribución de esta carrera específica debe ser bastante representativa del promedio mundial, aunque California (en especial Auburn) se considera la capital mundial de los ultra corredores. Pero puede que los Sur Africanos estén aún más locos. Ellos tienen el Ultra Maratón de Los Camaradas en el que ahora mismo hay 16,635 corredores inscritos para este 31 de mayo. Ese maratón es por carretera, a diferencia del American River 50 que es mayormente por senderos. El Comrades es de 89 kilómetros, un poco más largo que el AR50.
domingo, 18 de abril de 2010
JJ100, WS 100 y UTMB
El tiempo que hice en el AR50 me permite registrarme para la lotería del WS 100 del 2011. Para el UTMB necesito acumular 4 puntos para probar que tengo experiencia previa. Por años he estado leyendo del WS 100, y el UTMB apareció en mi radar hace poco, pero ambas experiencias parecían estar fuera de mi alcance: no contaba con el fondo, ni la voluntad, para participar en eventos de esa magnitud. Correr 160 kilómetros o más pone al cuerpo frente a pruebas extremas, lo lleva al límite, y pone en peligro ciertas funciones vitales del cuerpo - no es relajo. Y yo siempre he sido muy relajado para esa clase de compromisos... Pero mientras más he tratado de acabar con mi cuerpo, más resistente se ha vuelto. Parece que la naturaleza casi que nos ha hecho a prueba de nosotros mismos.
El Javelina Jundred (JJ100) lo he encontrado mientras pensaba en los dos eventos que mencioné anteriormente. Este evento me puede dar 3 puntos adicionales al AR50 para completar mi prueba de experiencia para el UTMB. El Javelina Jundred es una carrera relativamente plana, en el desierto de Arizona, que parece apropiada para mi primer intento de terminar una carrera de 160 kilómetros. Lo bueno es que tiene premios para los que se rajan a los 100 kms. - para consolarlos. También tienen premios para el mejor disfraz, y el / la mejor virgen en terminar la carrera. Casi que me atrevo a apostar que los organizadores de esa carrera son Hashers.
Entrenando para el American River he redescubierto cuanto me gusta correr por el sólo hecho de correr. Al entrenar para esa carrera me concentré en pasar tiempo corriendo, pero sin tener metas específicas que cumplir. También me la pasé corriendo por los senderos disponibles cerca de mi casa, y he encontrado que hay muchos, y que son sumamente agradables. He cruzado un umbral a través de un estrecho cañón para descubrir un valle inmenso por delante. El mundo realmente se me ha hecho más pequeño al completar este último evento.
Caminar, bicicletear y correr por muchas horas es sencillo cuando uno se mantiene dentro de un ritmo cómodo. Es cuestión de solamente bajar la marcha para llegar lejos: los motores de los fórmula 1 duran una carrera nada más por que los llevan a tope, y los motores de las mulas duran cientos de miles de kilómetros por que los llevan dentro de su rango de trabajo. Ir lejos es cuestión de moverse hacia adelante, sin prisa, pero sin pausa, tenaz y perserverantemente empujar un paso más a cada instante.
Tal vez si hubiese hecho algo de ejercicio en toda esta semana habría estado muy cansado para pensar en estas cosas, pero por trabajo, y por que era lo adecuado, he tenido unos días completamente sedentarios. A partir de mañana, hoy ya hace mucho sol, inicia la persecución de mis próximos retos: el Javelina Jundred y el Ironman de Cozumel 2010. El Ironman va a caer solito (aun que no lo puedo descuidar) mientras paso las horas moviéndome y moviéndome persistentemente. De paso metemos la 55o Vuelta a Colón para nadar un poco. A darle al cuero hasta que aguante...
martes, 30 de marzo de 2010
80k - American River
Creo que puedo tomar 4 horas como mi maratón de referencia, y estoy seguro que ese es un tiempo conservador que fácilmente puedo superar. Con esa cifra llego a 10 horas par el tiempo estimado de mi ultra próximo. Mis expectativas están en 9:30, como siempre, siendo optimista. Cualquier tiempo que tenga un 9:?? me haría feliz. El próximo punto es estimar el paso que me va a llevar a la meta dentro de ese tiempo. No puedo tomar ese tiempo y dividirlo entre la distancia y pensar que ya he llegado a el paso que debo sostener.
No es posible correr sin parar, para mi, por todo ese tiempo (10 horas). Voy a hacer paradas durante mi carrera: para orinar, para comer, para ver la vista y oler las flores. Hay 12 puntos de abastecimiento a través del recorrido que me va a llevar a la meta. Como mucho, puedo estimar 2 minutos en 10 paradas y 10 minutos en 2 paradas - un total de 40 minutos. Si le resto este tiempo al total que tengo en mente para terminar la carrera me quedan 9 horas 20 minutos. Ahora asigno una media hora para las paradas recreativas y las inesperadas y llego 8 horas 50 minutos. El paso que debo seguir para ese tiempo es de 6:22 el kilómetro, en promedio.
Ahora viene la parte de apreciación interesante: a mi no me gusta correr tan despacio. Mi ritmo de fondo siempre es menor de 6 minutos por kilómetro. Y a ese paso voy cómodo, muy cómodo, con mi corazón trabajando sin mucha exigencia. ¿Será posible que logre promediar 6min./km. si corro un poquito más rápido que eso y camino las subidas, todas? ¿Cuanto se degradará mi ritmo a medida que vayan pasando las horas? Por supuesto que no he entrenado lo suficiente para tener una buena experiencia que me permita juzgar apropiadamente cuanto me voy a desgastar. Me es más fácil predecir ese desgaste en una bicicleta que corriendo.
Al final de cuentas, para mi lo más importante para esta primera ultramaratón es terminar mi carrera. Cualquier tiempo es mejor que no terminar la carrera. No tengo ningún DNF (no terminó) en ninguna prueba individual en las que he participado. No quiero que esta próxima prueba termine con mi buen historial. Este aspecto es más bien un reflejo de mi relajo que de mi competitividad. Si estuviese participando al tope sería más común que me reviente en un porcentaje de pruebas, pero mi estilo es mucho menos exigente. Para mi la diversión está en el camino, no en la meta. De hecho, cuando llego a la línea de partida ya he disfrutado el 90% del recorrido, todo el recorrido que me llevo hasta ese punto. Terminar la carrera ya es el último tramo del compromiso que adquirí cuando decidí participar en esa precisa competencia.
Han habido excepciones... Una noche estaba en un bar y un amigo me dijo que el fin de semana era La Vuelta a Colón, la competencia de aguas abiertas más larga de Panamá. Ese domingo estábamos en la partida. En ese caso, terminar era el 100% de la diversión. Esta vez, voy para una meta que tengo como tres años de tener en mente, y han transcurrido unos 4 meses desde que me inscribí en la carrera. Me costó mucho iniciar el entrenamiento: entre una cosa y otra se me hacía difícil entrenar. Ahora estoy asustado, corriendo por el miedo de que no llegue a la meta, de que me truene el motor y se me explote un cilindro - no quiero volarme la tapa del motor en plena carrera, y espero que las llantas no se me pinchen. Ya el corazón comenzó a hacer pum-pum-pum con anticipación.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Boqueron 2010
Por más que traté de ir super liviano, mi mochila quedó pesando cerca de 20 libras, y no llevaba casi comida. No me dió el ánimo para ir a comprar comida para hacerme unos emparedados, y mi cena ya estaba resuelta: yo cargaba la estufa y mi hermano Roger llevaba la cena. Saqué de la despensa unos chocolates calientes en sobre, unas avenas instantáneas, y me llevé una cantidad razonable de raciones energéticas que tenía para mis corridas largas. Con eso tuve suficiente para todo el fin de semana. Lo suplemente con comidas que me dieron los que sí fueron bien preparados con alimentos de sobra. Robert Souter me dió lo que le quedaba de un emparedado que se estaba comiendo, Jordi me dió una lata de atún preparado, y Argelis me dió un par de mafás. Joaquín decidió quitarse las ollas de encima y se compró una mochila tan pequeña que de a milagro le cupo todo lo que llevó (casi nada).
Mona, que iba por primera vez, hizo todo el recorrido en sandalias Keen. El primer día no le fue muy bien pues las sandalias se le llenaban de piedras de río y estaba muy incómoda. El segundo día resolvió el problema con un segundo par de medias que colocó por encima de toda la sandalia, y luego dobló la media de adentro por encima de la media de afuera. Problema resuelto - no más piedras en sus sandalias. ¡Genial! En cada caminata se aprende algo nuevo...
Teresa me pidió que le llevara unas taguas. Las recogí en la primera palma de tagua de la caminata. Estaban en su punto, bien formadas y sólidas. Como el mazo pesaba tanto lo reventé para poder llevarme las semillas sueltas. Por desgracia se me quedaron en el campamento: se mezclaron con la hierba mojada del piso y nos la vi cuando llené mi mochila para la caminata del segundo día. Ojalá que las semillas peguen y tengamos una palma de tagua donde siempre acampamos el primer día. El segundo día traté de recoger más semillas de tagua en unas plantas que están llegando a La Escandalosa, pero no estaban listas las semillas: todavía estaba líquido el contenido del coco de la tagua. ¿Cómo sabrán los indios cuando es apropiado recoger la semilla de la planta?
Vimos muchas culebras a través de nuestro recorrido, pero la mayoría no eran venenosas. Creo que nunca habíamos topado con tantas culebras. Pero, curiosamente, no vimos mucha fauna en nuestro viaje. Todavía están desmontando un poco en el lado de Brazo Cedro, justo antes de subir a los rieles. Pude ver claramente cintas que otros caminantes colocaron en la ruta que siempre sigo. Yo también coloqué cintas en esta ocasión, como siempre lo hago, pero mis cintas son las de agrimensura, y las cintas que estaban colocadas eran de seguridad. Me alegra ver que se esté usando el mismo sendero por varios grupos, así le causamos menos estrés al bosque.
La noche del campamento nos cayó un palo de agua que mando a la mayoría para sus toldas y hamacas. Un grupo se quedó hasta la muerte, hasta que se les acabó todo lo que había que tomarse en el campamento (a la vista). Al día siguiente Mona decidió que no iba a cargar lo que le quedo de su vodka y lo botó. Supongo que los de la noche hubiesen durado más si se enteraban que quedaba más combustible guardado por los derredores. Yo, por suerte, estaba al margen de la parranda por estarme preparando para el American River 50, un ultra maratón que voy a correr el 10 de abril. Necesito perder unas 10 libras para correr con menos peso encima y tomé la decisión de cortar el alcohol hasta que crucé la meta de los 80 kilómetros que me esperan. Por ahora estoy muy contento con mi decisión.
La diferencia entre los veteranos de esta caminata y los primerizos fue obvia desde un principio. Los veteranos que aprendieron de sus caminatas anteriores iban mucho más livianos que los que nos acompañaban por primera vez. También estaban algo mejor preparados con calzado tipo zapatillas de correr y hamacas para dormir (en lugar de botas y toldas). Las mochilas de los veteranos también eran más pequeñas y livianas que las de los más novatos. Argelis fue una excepción por que vino preparada con absolutamente lo mínimo necesario. Cedric también vino bastante bien preparado con sus zapatillas y una mochila liviana. Jonathan trajo sus zapatillas "casi nuevas" de 6 años (pero de poco uso) y se le separaron en el camino. Se me olvidó decirle a Jordi que recalcara que todos deben traer calzado en buen estado, nada de más de 2 años por que no resiste el viaje.
He quedado con ganas de hacer una caminata como esta, pero más larga. Tengo ganas de entrar por Cuango, subir por Río Cuango, y bajar por el Río Chagres. Hace tiempo que tengo esta caminata en mente. Creo que ahora tenemos un grupo de gente con experiencia de la cual puede salir un grupo interesado en este recorrido, y que tiene el acondicionamiento físico adecuado para un recorrido como ese. Yo creo que lo podríamos hacer en unos 5 días, tal vez menos. No debe haber mucho perdedero: los ríos de los que estamos hablando son bastante grandes, el terreno no permite mucho juego en la ruta que hay que seguir.
Por lo pronto parece que volveremos a caminar Chorros de Olá en un futuro cercano. Ojalá llegue pronto ese futuro. Mis piés ya están listos para otra caminata, esta se me quedó en una muela.
martes, 23 de marzo de 2010
Buen Recorrido
El recorrido sin el Sendero de Los Momótides hubiese sido de 12.5 kms., pero pocas veces pierdo la oportunidad de recorrer ese sendero circular. Además, de regreso, me metí por el Sendero El Roble, que va desde la Sede del parque hasta la garita del Sendero del Mono Tití, paralelo a la Juan Pablo II. Este sendero no le añade distancia al recorrido, pero me aleja de los autos. Hay otros senderos que se pueden usar para meter más kilometraje en la corrida, como algunos dentro de Curundú, otros más dentro del mismo parque. Entre Albrook Mall y Altos de Curundú hay un sendero que los conecta, saliendo justo frente a la entrada de Curundú.