jueves, 28 de enero de 2010

Zapatillas todo terreno

[caption id="attachment_867" align="alignleft" width="280" caption="Salomon XA Pro 3d"]
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Ahora que voy para el American River 50, un ultra-maratón de 80 kilómetros (50 millas), estoy buscando las zapatillas que voy a usar en esa corrida. He comprado varias zapatillas todo terreno para probarlas y tomar mi decisión. El Maratón de El Valle, 42 kms. de senderos, lo corrí con mis zapatillas estándar para ese terreno, unas Salomon XA Pro 3d. Llevo años caminando y corriendo con esas zapatillas y no las cambio por nada cuando el terreno se pone difícil. Pero después de unos 30 kilómetros durante el maratón me comenzó a molestar el arco del pié derecho.


 


He decidido que tengo dos opciones, correr el ultra con otro par de zapatillas, o cambiarme las zapatillas a media carrera. Es muy probable que opte por la segunda opción. Cambiar las zapatillas a la mitad de la carrera también cambia los puntos de contacto sobre el pié, aun que ligeramente, y puede evitar ampollas y otras molestias. A mi poco me salen ampollas, pero nunca he corrido 80 kilómetros. Mi otra opción es el segundo par de zapatillas de montaña, las Salomon Comp 3, un poco más livianas que las XA Pro, con una suela menos rígida. Estas zapatillas me gustan tanto como las XA Pro, tal vez más.


[caption id="attachment_870" align="alignleft" width="295" caption="Avia Avi-Stoltz"][/caption]


En el maratón de El Valle corrí un buen tramo con Silvio Federico, de Avia, que estaba usando unas Avi-Stoltz. Me ha dado un par para que las pruebe. Las he estado usando y están muy buenas. Son más livianas que las dos zapatillas Salomon, pero no tienen la punta del pié tan protegida como las anteriores. La suela tiene excelente tracción y también tiene un plato en la planta que protege contra rocas y otros objetos que podrían penetrar una suela de zapatilla común. Estas zapatillas drenan muy bien, al igual que las Salomon. Las Avi-Stoltz fueron diseñadas por Conrad Stoltz, ganador de un par de campeonatos de triatlón X-Terra. Tienen un cierre que no requiere de nudo para amarrarse los cordones, pero el sistema no es tan bueno como el de las Salomon.


 


[caption id="attachment_869" align="alignleft" width="280" caption="Inov8 X-Talon"][/caption]


Las otras dos zapatillas que me he comprado son unas Salomon SpeedCross y unas Inov8 X-Talon 212. Estas dos zapatillas son muy livianas y de diseño parecido, ya que están hechas para el mismo propósito: fell running, campotraviesa. Fell running es una carrera popular en Inglaterra y Escocia, en donde se corre hasta la punta de un cerro, por donde quieras, y gana el que primero regrese al punto de partida. De estas dos zapatillas, las Inov8 X-Talon son las más livianas, fácilmente. Las X-Talon son unas zapatillas casi minimalistas, como las Nike Free, con unas tacos grandísimos y un caucho super pegajoso, que se ve que no duraría mucho contra el concreto. La forma de amarrarse las X-Talon es la más complicada del mundo, pero permiten ajustar firmemente el talón.


[caption id="attachment_868" align="alignleft" width="280" caption="Salomon Speedcross"][/caption]


 


Las SpeedCross son todo Salomon en la manera de amarrarse, con cordones de kevlar y un bolsillo donde esconder todo lo que queda suelto. Son más estrechas y bajas que las Salomon XA Pro y Comp 3, y también mas livianas. El patrón de la suela es muy parecido al de las Inov8 X-Talon, con unos tacos inmensos. Se vé que el lodo no se les pegaría por nada. Donde pones el pié, queda el pié con estas zapatillas. Al igual que las X-Talón, tienen una tracción grandísima.


Bueno, estoy corriendo con todas estas zapatillas para ver cuales me convencen para llevarlas a la distancia máxima. Por ahora todas las corridas que he hecho han sido relativamente cortas. Este fin de semana, en El Valle, le voy a meter fondo a las X-Talon para ver como me va. Voy a correrlas por la India Dormida, bajando a Sofre y regresando por La Montañita, una buena vuelta de 12 kilómetros si parto de arriba, y 18 kilómetros si me voy desde la casa. Creo que me voy a ir desde Shangri-La para que sea más larga la vuelta.


 






































































Pesos de Zapatillas

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Zapatillas Todo-TerrenoZapatillas Livianas

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ModeloPesoModeloPeso

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Inov8 X-Talon 2121.10 lbs.New Balance 6701.14 lbs.

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Salomon SpeedCross1.52 lbs.Nike Free 5.01.22 lbs.

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Avia Avi-Stoltz1.58 lbs.Zoot Energy1.38 lbs.

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Salomon Comp 31.86 lbs.

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Salomon XA Pro 3D2.00 lbs.

miércoles, 27 de enero de 2010

Relevos Transistmicos 2010

Bueno, ya he terminado con el desorden de los Relevos Transístmicos 2010. Estoy satisfecho con lo que logramos con tan poco patrocinio y sin mayor esfuerzo. Este año casi no hay relevos por qué no me sentía con ganas de invertir tanto tiempo y trabajo, por encima de todo lo que ya estaba haciendo. Traté de reclutar gente que se interesara por ayudar con la organización, pero no tuve éxito. Cuando ya estaba por anunciar que no habrían Relevos Transístmicos 2010, decidí visitar a Elmer Ortiz para ver si a Panamá Runners le interesaba compartir la organización de los relevos. Elmer asintió inmediatamente a apoyar y trabajar para tener relevos en el 2010.

Este año para mi estaba complicado, no tenía el apoyo de Juan Carlos Paniza en la alcaldía (por el cambio de gobierno), y también habían cambiado muchos otros enlaces, como en la policía, Sinaproc, y otros. Tenía dudas de poder conseguir patrocinio de la nueva alcaldía, ni siquiera hice el intento de hacer un enlace. Ya en años anteriores había tenido poco éxito consiguiendo apoyo de las compañías que venden zapatillas, los patrocinadores que más interés deberían tener en el evento. Los prospectos que me hacían en mi mente no eran buenos para los relevos de este año.

Con el apoyo de Elmer, quien se dividió la lista de tareas conmigo, ya el trabajo se veía más manejable. Ahora podía contar con el apoyo del Hash, y con el apoyo de Panamá Runners. Decidí echarme al ruedo nuevamente y anunciar los relevos. La verdad es qué el anuncio fue muy humilde, la promoción pobre: solamente mande un correo a la lista del Hash y otro a la lista de Triatlón Panamá. En la lista del Hash la efervescencia arrancó inmediatamente, en Tripanama no hubo un solo comentario al respecto.

El día antes del congresillo, en la mañana, solamente habían 7 equipos inscritos. Al final del día habían 17 equipos inscritos. Yo contaba con 25 equipos, uno más que el año pasado. Estaba pidiendo comida para esa cantidad, al igual que camisetas, con un pequeño colchón. ¡Pero estaba muy preocupado! Si eran 20 equipos, iba a tener que comerme muchos platos, y me quedarían un montón de camisetas. El día del congresillo se inscribieron 10 equipos más. ¡Se salvó la carrera! Ya lo que quedaba era ejecutar el plan, y gozar en la meta cuando llegaran todos los equipos, contentos.

Como siempre, el apoyo del Hash fue vital para los Relevos Transístmicos 2010. Este año voy a trabajar con más esmero para que los Relevos del 2011 sean aún mejores que los de este año. Quiero llegar a 30 equipos para el 2011, entregar trofeos hasta tercer lugar en todas las categorías, y contar con más personas para la hidratación durante la carrera, que es el punto más engorroso para mi. Me alentó mucho ver que ya los Relevos son una parte integral del calendario anual de los corredores y qué contamos con un grupo que realmente espera con ansias que se vuelvan a repetir. ¡Vamos a complacerlos!

Caminando con Los Hijos

Este fin de semana que pasó hicimos una caminata a Boca de Las Minas con los hijos, Saúl con su hijo Saulo, René con sus hijos René y Raúl, Lorena y yo con nuestros hijos Irving y Laura, y Darío, un compañero de trabajo de René. El plan era sencillo: una caminata corta a un lugar agradable donde los niños la pasaran bien. Afortunadamente el paseo resulto exitoso. Por suerte René (Tato) se trajo un par de caballos que salvaron el día: mi hija Laura, de siete años, adora los caballos y se la pasó arriba de uno de los caballos, o caminando con las riendas del caballo (sin acordarse que se estaba cansando). Irving (9 años), René (9 años) y Raúl (7 años) se la pasaron hablando sin parar mientras caminaban.

Gracias a los caballos los niños iban sin nada encima. Al principio todos comenzaron con sus mochilas, pero pronto se fueron despojando de ellas y pasándolas a los caballos. Yo iba un poco más cargado de lo que normalmente me gusta llevar encima, pero tocaba. Caminamos desde La Mesa hasta el Río Las Minas y allí nos bañamos por un buen rato en una charca muy agradable. Luego caminamos un poco más hasta llegar al poblado de Boca de Las Minas, cerca de donde pasamos la noche al lado del Río Las Minas. Irving y Lorena durmieron en una hamaca, y Laura Elena durmió conmigo en otra hamaca. Ya pronto ordenó hamacas para los niños. No se duerme tan cómodo acompañado de un niño dentro de una hamaca.

Ya Irving ha decidido que de ahora en adelante será mi compañero de exploración. El se preguntaba cómo yo me conocía todos esos lugares. ¿Cómo yo sabía que estaban allí? Yo le dije que llevaba muchos años explorando los caminos de la región y ya me los conocía de memoria, pero que todavía faltaba mucho por conocer, mucho por descubrir. También le conté que habían muchos otros lugares que le encantarían, muy similares a los que estaba conociendo. Laura, mientras llevara un caballo, iría hasta el fin del mundo.

Cosas que recordar:

  • Llevarles ropa extra

  • La ropa de caminar debe ser de nylon, o de un material que seque rápido

  • Hacer cortas las caminatas

lunes, 11 de enero de 2010

Reto 24 Horas

Ayer terminamos nuestro 6to Reto del Indio en menos de 24 horas. Después de cinco años durmiendo en el camino decidimos que lo haríamos sin dormir y calculamos que si no parábamos podíamos hacerlo en 24 horas. ¡Si se puede! La foto de partida la tomé a las 13:52 del sábado, y la foto bajo el puente del Río Indio la tomé a las 13:38, 23 horas y 46 minutos más tarde. Y todos terminamos en mejor ánimo que en años anteriores.

Para lograr hacer el recorrido en menos de 24 horas hicimos unos pequeños cambios, de los cuales el más importante fue no dormir. Este fue el mayor ahorro en tiempo que logramos. El no dormir también nos permitió caminar más rápido al eliminar una cena, un desayuno, y los pertrechos para dormir - caminamos sin mochilas. Otro cambio fue que alargamos la bicicleteada por que ahora los autos nos podían recoger en Jordanal, unos kilómetros más allá de Río Indio Nacimiento. El camino estaba recién cortado y tenía una capa fresca de tosca compactada que no creo que esté igual para el 2011. El tercer cambio fue llevar la transición a los kayaks hacia el Río Indio: caminamos 30 minutos más y nos ahorramos una hora remando. También eliminamos una parada extensa que hacíamos en El Valle para agruparnos y tomarnos unas pintas.

Otro cambio que hicimos fue partir a la 1:52pm del sábado, en lugar de partir a las 6:00am como habíamos hecho en años anteriores. Logramos llegar a Jordanal con los últimos rayos de luz. Al final de la bicicleteada habían unos descensos intensos que se hacían peligrosos en la penumbra que nos envolvía. Llegamos a Jordanal a las 6:47pm - menos de 5 horas. Antes nos tomaba ese mismo tiempo llegar a Río Indio Nacimiento, unos 5 kilómetros menos. La idea era entonces caminar toda la noche para llegar a la transición de los kayaks con la primera luz del día. A las 5:20am estábamos a orillas del Río Teriá, a menos de un kilómetro de donde desemboca al Río Indio. Daniel e Iñaki, que no querían correrse el riesgo de no romper las 24 horas, partieron prontamente a las 6:00am, seguidos de cerca por Robert y Joaquín, que llevaban un kayak más lento. Los otros, por dormir un ratito, partimos a las 6:30am, desperdiciando media hora de luz.

A Daniel e Iñaki no los volví a ver más. Después de unas dos horas remando llegamos a Boca de Uracillo junto con Robert, Joaquín, Jordi y Jorge Patricio. Como a las tres horas Roger y yo dejamos atrás al resto del grupo para remar sin pausa hasta la Boca de Río Indio. Si Daniel e Iñaki rompían las 24 horas, y nosotros no lo hacíamos, nos iban a dar cascarita y jarabe de pico por el resto del año. Las últimas horas de la remada se me hicieron interminables... Frecuentemente me dormía remando y me despertaba el golpe de mi remo contra el remo de mi hermano (cuando me salía de ritmo). A las 11:35am pasamos La Encantada y le dije a Roger que nos quedaban dos horas antes de llegar al mar, teníamos tiempo suficiente para llegar en menos de 24 horas si no dejábamos de remar por las próximas 2 horas.

A la 1:02pm pasamos El Chilar, el último caserío antes de Boca de Río Indio, como 45 minutos remando. Romper las 24 horas iba a estar cerca para nosotros, y ya Daniel e Iñaki estaban cerca de lograrlo. Tenía sed, el kayak estaba lleno de agua y no queríamos sacarla para no perder tiempo, tenía hambre, tenía sueño, las manos parecían pasitas después de 6 horas pegadas al remo, los hombros me quemaban y los flexores del antebrazo derecho se estaban inflamando. Capitán Kirk a Scotty: ¡Necesitamos más potencia, más potencia! 36 minutos de agonía y angustia pasaron mientras remábamos, y remábamos, hasta que llegamos a la Boca del Río Indio. ¡Lo logramos! Cuando pisé la playa sentí una gran satisfacción por que nuestro plan había sido ejecutado sin contratiempos y nuestros cálculos fueron precisos. Y, de hecho, me sentía menos cansado que en años anteriores: había dormido bien el viernes y estaba seguro que dormiría bien esa noche. En otros años dormía poco el viernes, poco el sábado, y poco el domingo...

Bueno, a la cantina de Clory a tomarnos unas pintas y un arroz con frijoles y pollo guisado. Los autos no habían llegado aún de Tres Hermanas y les faltaban unos 30 minutos antes de encontrarnos. Era tiempo para echar cuentos, comparar notas, y pensar en El Reto del Indio 2011 (o, tal vez, no). Como siempre, alguien dijo que no volvía a repetir esta locura. Lo he escuchado antes... Pero en unos meses el dolor y el cansancio se olvidan y solamente quedan los buenos recuerdos y las ganas de volver a repetirlo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

80K - American River

Algunas metas tienen que esperar más que otras, desde hace un par de años estoy esperando la oportunidad de correr el American River 50. Ya le puse fecha a esta carrera. Acabo de inscribirme para correr estos 80 kilómetros el 10 de abril. Lo mejor de todo es que creo que voy a conseguir que mi hermano Rogelio me acompañe. Estoy seguro que no se va a querer quedar atrás en esta aventura.

Todo en su debido momento... Aún cuando esta meta se ha demorado en llegar a tiro de piedra (todavía no la he logrado), ahora es el mejor momento para atacarla. Poco a poco he logrado aumentar mi ritmo de marcha base, y este año logré correr el maratón en 3:33:13, bien cerca de los 5 minutos por kilómetro. Ese paso para mi se ha vuelto muy cómodo. Antes, hace muchos años, 4 minutos por kilómetro era un paso al que entrenaba regularmente, pero también corría distancias más cortas. Ahora no tengo la velocidad de la juventud, pero tengo un paso que me lleva lejos, y la experiencia de la madurez ¡Já! Ni yo me lo creo... Soy un bulto que va lento pero lejos, sin prisa pero sin pausa.

No hay caso - ya pagué mi inscripción para el American River 50, antes que se llenen los 750 cupos (que nunca se han llenado). Ahora me quedan 4 meses para fortalecer mis piernas, entrenar mi corazón, y sentirme cómodo con la distancia esa, 80K. Lo mejor de esta carrera es que me va a motivar a salir más a correr fondos por los senderos de El Valle. Ya estoy trazando los lugares nuevos por los que pretendo perderme. Y este es el momento justo para eso, ahora que están parando las lluvias los senderos de El Valle se van a secar un poco, haciéndose menos difícil transitarlos corriendo.

Ya me imagino recorriendo, en una mañana, los circuitos que me toman días caminar. De verdad que me entusiasma pensar en lo mucho que voy a disfrutar la preparación para esta futura prueba. Esta vuelta larga traerá beneficios múltiples.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ironman Cozumel 2009

[caption id="attachment_820" align="alignleft" width="300" caption="Pedaleando en el Ironman"]Pedaleando en el Ironman[/caption]

Terminé, finalmente, el Ironman Cozumel 2009 en 13:41:47.  Quedé de 810 entre 1,827 participantes. Logré más de lo que esperaba, que solamente era terminar, sin mayores espectativas. El Ironman resultó ser un excelente evento, apropiado para mi ritmo (sin prisa, pero sin pausa). Justo antes de iniciar la competencia tenía serias dudas al respecto por que, en realidad, no había entrenado mucho.

Los días antes del evento veía a muchos montando bicicleta, nadando y corriendo por todos lados. Yo pensaba: "nada más que tengo diesel para un recorrido, no lo voy a gastar tan temprano". Pero al final si nadé un poco y monte algo de bicicleta. Tenía tanto tiempo de no montar bicicleta que decidí acondicionar mi trasero un poco para aminorar el dolor que, de seguro, me iba a causar pedarlear unas 7 a 8 horas. A principios de mes, en La Yeguada, había nadado la laguna entera, 2 veces, y sabía que podía hacer los 3.8 kilómetros de la natación. Pensé que me tomaría una hora y 40 minutos completar la distancia sobre la base de la nadada de La Laguna de La Yeguada, que mide unos 1,750 metros cuando está llena. Con esos tiempos me quedaban casi 7 horas para gatear hasta la meta una vez que me bajara de la bicicleta.

El inicio de la carrera fue muy emocionante: casi 2,000 competidores en el muelle del parque de Chankanaab en Cozumel, todos llenos de pólvora, a punto de estallar. Cantaron el himno de México, saltaron delfines frente a nosotros, y vimos la partida de los profesionales unos 15 minutos antes que la nuestra, que era a las 7:00 am. Poco después que partieron los elite y los profesionales nos mandaron a tirarnos al agua para esperar la partida. Yo tomé hacia la derecha y luego vi que por la izquierda había menos gente y corrí en esa dirección para meterme al agua. Mientras corría, y sentía mis piernas, pensaba que no había forma que me iban a poder llevar hasta la meta, no me sentía cómodo.

Luego, en el agua, flotaba entre otros 1,750 atletas de las categorías por edad, éramos el bulto del evento. El agua estaba cristalina, bastante tibia, muy cómoda. Mi plan para la nadada era nadar en la estela del competidor que me quedara por delante. Si otro nadador me pasaba, me cambiaría de remolcador hasta encontrar quien me pudiera llevar hasta la transición al límite de mi esfuerzo. Habían tantos nadadores que siempre pude nadar detras de alguien, aprovechando el esfuerzo que mi remolcador hacía para partir el agua frente a él, o ella. Nunca paré de nadar, toda la distancia enfocado frente al par de piés que tenía a pocas pulgadas de la punta de mis dedos. De a milagro saqué la cabeza del agua para asegurarme que fuéramos en la dirección correcta - yo confiaba que la persona delante de mi sabía lo que hacía. Cuando salí del agua había cubierto la distancia en 1:13:23 ¡Increíble!

Caminé tranquilamente hacia el lugar de transición para recoger mi bolsa con la ropa de la bicicleta. En el camino paré a darle un beso y un abrazo a mi esposa que estaba en el barandal al lado de la alfombra por donde teníamos que movernos del agua a la tolda para cambiarnos. La tolda estaba llena de competidores, caliente y húmeda. Cuando terminé todo el proceso y finalmente salí con mi bicicleta para la próxima etaba habían pasado 13 minutos. Hice una transición de amateur... Rutger Beke de Bélgica, el ganador de la prueba, había hecho su transición en 46 segundos. Tengo mucho que mejorar para el próximo Ironman (ayuda el no tener que cambiarse de ropa).

Para la bicicleta había decidido confiar mi alimentación a los puestos de abastecimiento del Ironman. Iban a tener Powerbars, Powergels, Gatorade, frutas y agua cada 10 kilómetros. Eso parecía más que suficiente para mantener mi cuerpo nutrido durante la pedaleada. Llevé tylenols (2 sobres) para tomar analgésicos y amortiguar el dolor del trasero, los piés y las manos. Al final no fueron muchas las molestias que sentí en la bicicleta (más fue la preocupación). Al principio estaba rodando a una cadencia alta y no estaba avanzando muy rápido contra el viento que soplaba. Luego de unos 30 kilómetros cambié de estrategia y puse el plato grande y apliqué torque a las bielas. Inmediatamente comenzó mi promedio a aumentar sin desgaste a las piernas.

Poco a poco, en la bicicleta, fui pasando a otros ciclistas. En ciertos tramos podía ver un cordón contínuo de bicicletas que se extendía hasta donde llegaba la vista. Pasé las próximas 6 horas pasando gente en la ruta de la bicicleta. Por supuesto que también me pasaban algunos, pero eran los que menos. Eventualmente fui encontrando un grupo de ciclistas con los que compartí la mayoría del recorrido. Por momentos me dejaban atrás, luego los alcanzaba, y rodábamos juntos, en fila, por ratos. El recorrido de la bicicleta eran 3 vueltas de 60 kilómetros. Cuando estaba por completar la primera vuelta escuché la sirena del vehículo que escolta a los élite - me pasaron como si estuviese parado, un grupo de 3 competidores. Luego me fueron pasando los otros profesionales.

En el camino me alcancé a varios de mis compañeros de Panamá que habían nadado mucho más rápido que yo. Camilo y Alexei habían nadado en 57 minutos cada uno, 16 minutos menos que yo. A Camilo y Eladio nunca los alcancé, ni a Roger, Tato y Ramsés. La parte que más me gustó de la bicicleta eran las vueltas dentro del pueblo. Me imaginaba que estaba en un Tour de France, rodando por las calles a alta velocidad, compitiendo por la malla amarilla. Pensé de todo durante las 6:45:39 que duró mi pedaleada. Cuando me tocó la recta final hacia el pueblo de Cozumel decidí dejar todo lo que tenía en ese tramo. Ya sabía que podía caminar hasta la meta y terminaría el Ironman en menos de 17 horas, el tiempo de corte de la carrera. Cada tanto tiempo me paraba en los pedales y aceleraba la marcha. Luego la mantenía un rato y, cuando estaba perdiendo momento, me paraba nuevamente. ¡Qué emoción fue llegar a la transición y ser ordenado a parar de pedalear!

Mi siguiente transición fue más decente, saliendo a correr 5 minutos después de haber llegado en la bicicleta. Rutger Beke había hecho su transición en 1:15 e Yvonne Van Blerken, la ganadora femeninan la había hecho en 1:39 (ella pedaleó los 180 kms. en 5:03:44). Salí de la transición caminando y comiendo. Aprovechaba para reabastecerme de energía para el esfuerzo que me faltaba, y ya estaba seguro que terminaría. En este año había corrido 2 maratones, uno en 3:33:13 y otro en 7 horas (en los senderos de El Valle). Lo que faltaba ya era terreno conocido para mi. Solamente me faltaba un maratón para ser un Ironman... ¡Yo sé como correr y terminar un maratón!

Pero la realidad es algo diferente - 2 semanas antes me había lesionado la pantorrilla izquierda y no podía correr con libertad. Temía volver a lastimarme y tener que cojear por 42 kilómetros. Mi plan para el maratón era caminar y correr, siempre manteniendo mi pulso en un rango cómodo y mis músculos frescos. Cuando corría, corría rápido y con buena forma. Casi todos mis compañeros que había dejado atrás en la bicicleta me fueron pasando en la corrida. El circuito eran 3 vueltas de 14 kilómetros por el Boulevard de Cozumel. En recorrido excelente, con vista al mar. También era un recorrido a través de una horda de mosquitos. Pero como éramos 1,827 corredores no quedaban tantos mosquitos para cada uno de nosotros.

Yo logré mantener mi plan a través de todo el maratón. Después de un rato volví a alcanzarme a varios de los que me pasaron al principio. Al final me volví a pasar a Chris, Eliezer, Roberto, Alfredo y entré a la meta junto con Isabel Sirera, que fue la más rápida entre las panameñas. Pero la mejor fue Malinka Badiola, que quedó de primera en su categoría. Cuando estaba en la recta final Alfredo Abood volvió a pasarme - ya venía como un bólido hacia la meta. Yo traté de unírmele, pero no pude. Me apegué a mi plan y seguí caminando y corriendo por el kilómetro que me faltaba. Cuando vi la marca de los últimos 300 metros aceleré hasta donde pudé y dejé algo en reserva para los últimos 20 metros. Muchos entraban caminando y bailando ese tramo sobre la alfombra triunfal. Yo entré prendido en llamas, deseoso de acabar de una vez por todas esta meta que tenía en la mira desde hacía 18 meses. Cuando crucé la meta el animador dijo ¡Irving Bennett, eres un IRONMAN!

Yo recogí mi medalla, tomé mi camiseta de "Finisher" (nada más se la dan a los que cruzan la meta), Gatorade, agua, un pedazo de pizza y salí huyendo de el tumulto que había en esas toldas. Me senté sólo en la calle a disfrutar mi pizza de Domino's, calientita. Estaba ileso, entero, y contento por haber logrado algo que me me asustó por un rato. Pero ya le corté la cabeza a ese dragón... No me va a molestar nunca más. Ya tengo el número 689 para el Ironman Cozumel 2010. Tengo un par de detalles que arreglar en mi desempeño y espero que mi próximo tiempo tenga un 12 por delante (o un 11, pero lo dudo).

martes, 10 de noviembre de 2009

Primer Maratón de El Valle

[caption id="" align="aligncenter" width="384" caption="Listos para la partida"]Listos para la partida[/caption]

Sobreviví al primer maratón de montaña de El Valle. Aún cuando sabía claramente en lo que me estaba metiendo por que yo había diseñado parte de la ruta de la carrera, correr 42 kilómetros por los senderos de El Valle resultó agotador. Hacía tiempo no sentía mis piernas tan acabadas durante una carrera. Curiosamente, por que caminé gran parte de la subida de vuelta a El Valle, mi cuerpo salió casi ileso del evento: no tenía ampollas, no estaba sollado por ningún lado, y las tetillas estaban en perfecto estado a pesar que se me pasó ponerles un bendaje. Lo mejor del evento fue compartir los senderos con tantos corredores, tantos amigos.

Conocía a 15 de los 20 que corrieron el maratón completo, y al menos a 25 de los 55 que corrieron los 21 km. de la media maratón. Realmente éramos un gran grupo de amigos disfrutando una carrera por las montañas. Lástima que la primera loma nos separó a todos. A menos de un par de kilómetros de la partida había que ascender las faldas del Cerro Cariguana para salir de la olla que forma el borde del cráter de El Valle. Jamás logré ver a los punteros de la carrera. En cuanto sonó la partida estos salieron como gacelas para no volver a aparecer más nunca. Solamente logré volver a ver a los líderes del maratón cuando venían de regreso a El Valle después de hacer su giro al final de la bajada.

El recorrido de la carrera era como una letra "q" - un circuito de 21 kms. hacía el círculo de la "q" y una bajada de 10 1/2 kms. hacía el palito de la "q" (con su respectiva subida de regreso). Mi plan para la carrera era muy sencillo: correr las bajadas y las partes planas, caminar las subidas. No contaba con que después de un rato, cuando ya llevaba unos 35 kilómetros, hasta las bajadas iba a tener que caminar. Para los últimos 5 kilómetros ya no tenía gasolina en los muslos para más nada. Aún así, este maratón resultó mucho más agradable que el último maratón de la ciudad de Panamá. En ese maratón estaba haciendo un gran esfuerzo y los últimos kilómetros fueron una agonía. En este maratón iba de paseo, literalmente tomando fotos.