jueves, 17 de septiembre de 2009

Mountain Laurel Revelation

[caption id="attachment_768" align="alignleft" width="300" caption="Bolsillos de Dyneema"]Bolsillos de Dyneema[/caption]

He tenido una revelación, en ocasiones dos bolsillos se convierten en una mochila. Entré a Mountain Laurel a comprar una par de bolsillos para mi mochila Golite Jam. La versión nueva de esta mochila tiene unos bolsillos muy convenientes en la correa y hace tiempo he estado pensando al respecto. Visite http://backpackinglight.com para ver que tenían que decir al respecto y encontré un buen par de bolsillos para mi mochila y hasta el material era el mismo, y del mismo color (Dyneema gris con rayas blancas). Los compré inmediatamente. Allí debió terminar todo el asunto.

Pero de curioso me puse a ver qué más tenían y encontré una mochila de Cuben que pesaba 6 onzas y no pudé resistirme. Como ya había hecho todo el trabajo necesario para ordenar los bolsillos, resultó muy fácil añadir la "revelación". Esa mochila pesa 1 libra menos que mi actual mochila, que ya pesa muy poco. La excusa que me convenció es que la puede usar mi mujer cuando me acompaña en las caminatas. Yo comprendo que es una excusa, pero sirvió para convencerme a mi mismo.

Cuben es un tremendo laminado de materiales y fibras exóticas que se usa para fabricar velas para veleros de regatta. Cuben es muy liviano y a la vez fuerte. Tal vez tiene el inconveniente de no ser muy resistente a la abrasión, pero por experiencia estoy seguro que esta característica no me va a dar problemas: yo suelo cargar la mochila en mis espalda y no la arrastro por el piso regularmente. Dyneema, el material de la Golite es mucho más resistente a la abrasión y solamente un poco más pesado.

Lo que hace ha a la mochila Revelation 1 libra más liviana es, además del ahorro en peso del material, su diseño minimalista. La Revelation no tiene un bolsillo con cremallera en la parte de atrás, no tiene correas con broches para comprimir la carga, y tampoco tiene acolchonamiento en la espalda. Pero estos pequeños inconvenientes no son gran cosa y la mochila los supera con una cuerda que se puede apretar para comprimir la mochila y el acolchonamiento lo da la espuma de poliuretano que siempre meto enrollada dentro del bolsón principal. El diseño de la mochila solamente es apropiado para cargar menos de 20 libras, pero eso es lo que está pesando mi mochila completa normalmente (menos en realidad). Lástima que se va a demorar un rato en llegar... La podría usar este mismo fin de semana.

[caption id="attachment_767" align="alignleft" width="150" caption="Dorso"]Dorso[/caption]

[caption id="attachment_766" align="alignleft" width="150" caption="Tiras y Correa"]Tiras y Correa[/caption]

[caption id="attachment_765" align="alignleft" width="150" caption="Costado"]Costado[/caption]

sábado, 12 de septiembre de 2009

Tres Hermanas a La Encantada

[caption id="attachment_760" align="alignleft" width="300" caption="Jordi y Jorge Patricio"]P9103056[/caption]

Ayer regresamos Jordi, Jorge Patricio y yo de un viaje exploratorio que nos llevó desde Tres Hermanas hasta La Encantada, a orillas del Río Indio. Nuestra intención original, muy ambiciosa, era llegar hasta la Boca de Río Indio. Sabíamos que iba a estar difícil llegar hasta el mar desde Tres Hermanas, caminando, en un par de días. Aún así llegamos bastante cerca de cumplir nuestra meta. El terreno estaba algo más difícil de lo que esperábamos, y el calor de caminar por tierras bajas y pantanosas fue agobiante.

Parte de la idea del recorrido era completar una ruta que nos pudiese llevar de mar a mar, desde Chumico hasta Boca de Río Indio, sin tener que usar bote. Básicamente, el Río Indio es el principal medio de transporte del área donde estábamos caminando y en el mapa es difícil encontrar una ruta que conecte desde Boca de Uracillo hasta Boca de Río Indio. Mientras uno más se acerca al mar, más difícil se hace avanzar por tierra hacia el norte - las quebradas que se unen al Río Indio se van poniendo más profundas y la tierra se vuelve fangosa, el río merodea por todos lados, y los senderos no lo llevan a uno hacia el mar. Aunado a esto, la temperatura y la humedad le roban las fuerzas al cuerpo. Caminar por las ciénegas no es para los débiles.

La ruta la saqué de los mapas de Las Marías, Cuipo Y Palmas Bellas. Hice una pista para el GPS trazando los senderos que parecían más prometedores para el recorrido: más secos, más directos y algo de simple divinación. Después de la mitad del primer día, cuando recorrimos la ruta fácil y conocida, todo se desarmó rápidamente y quedamos siguiendo rutas alternativas. Desde Tres Hermanas hasta Boca de Uracillo fue sencillo navegar. Cuando intentamos seguir la ruta desde Boca de Uracillo a El Jobo, todos los tiros salieron por la culata. La gente no recorre esa ruta regularmente, y la ruta trazada en el mapa estaba en desuso. Después de batallar loma arriba (había que cruzar el "cerro" más alto del vecindario) nos vimos al final del sendero frente a una muralla de vegetación, tarde en la tarde, y con mucho terreno por recorrer.

En ese momento mi cuñado, Jordi, recordó un detalle importante que nos había dado un morador de Boca de Uracillo en respuesta a mi pregunta: ¿Aquí hay cerveza? Nos dijo que había una cantina en El Limón. Como El Limón no estaba en nuestra ruta, yo descarté ese detalle. Jordi lo guardo para futuras referencias. Esa futura referencia había llegado. El Limón estaba a la vista desde donde estábamos, trepados en el cerro más alto, pero nuestro destino de inteción estaba muy lejos aún. El plan B entró en acción rápidamente y encontramos unos moradores que hicieron posible ponerlo en acción sin complicaciones. Al poco tiempo estábamos en El Limón tomándonos una pinta fría enfríada por una nevera a gas en el medio de la nada. La verdad es que nada le gana al conocimiento del terreno - las cartas topográficas solamente dan una representación aproximada del terreno, pero los lugareños tienen la información que realmente vale la pena tener: por donde caminar, y donde darle agua al caballo.

Al día siguiente, después de una agradable noche en el Jardín Aquí es mi Tierra, hicimos un pow wow para decidir nuestro nuevo plan de acción. Todo el trabajo que diligentemente había hecho, la ruta en el GPS, quedó inhabilitado. Decidimos que nuestro nuevo rumbo sería La Encantada, a orillas del Río Indio. Habían un par de tramos en blanco en los que teníamos que imaginar como podríamos conectarlos. Esta es una de las razones por las que he demorado tanto tiempo en unir Boca de Uracillo con Boca de Río Indio. La mayoría de los senderos son en dirección esta a oeste en el mapa. Hay senderos norte a sur, pero pocos aparecen unidos y, claramente, no hay una ruta definida para caminar hacia la costa. Todo el mundo usa el Río Indio como el sendero hacia el mar, la gente se mueve en bote cuando quieren ir a la costa. Nosotros queremos hacer este tramo caminando para poder unir desde Tres Hermanas hasta Boca de Río Indio. Esto nos daría la opción de caminar de mar a mar, unos 11o kilómetros aproximadamente.

Cuando salimos del Limón, rumbo a La Encantada, teníamos una ruta en mente, la que parecía probable en el mapa. Después de un par de horas de estar caminando y haber pasado La Puerca Gorda llegamos cerca de donde debíamos hacer nuestro primer giro en la ruta para tomar un sendero que nos llevara a La Encantada. Mientras veíamos el mapa nos topamos con un señor a quien le preguntamos por el camino hacia La Encantada. Este señor nos dió una ruta que no aparecía en el mapa. Le preguntamos con respecto a la ruta que queríamos seguir y él nos dijo que esa ruta era más larga y enlodada por que iba a la orilla de la Quebrada La Encantada. Nos dijo que la ruta que nos recomendaba estaba muy clara y era más directa. Efectivamente, la ruta de la que hablaba no estaba en el mapa pero seguía un filo que iba entre las cabeceras de las quebradas entre La Encantada y Los Olivos. Era un excelente sendero del cual no había rastro alguno en el mapa del Tommy Guardia. Además, el sendero iba por lo alto y estaba relativamente seco y sombreado. Nada como tener algo de información local.

Almorzamos en un lugar que se llama Cabecera de La Pólvora, con una excelente vista de una planicie con pasto de primera y una gran cantidad de ganado. Podíamos ver claramente la Quebrada La Encantada y la ruta que seguía hacia el Río Indio. También era claro que esta segunda parte del viaje de este día iba a ser muy, muy mojada ya que teníamos que atravesar una ciénega pequeña y todo el terreno estaba algo anegado. Nos tomó una eternidad llegar hasta La Encantada... Cada paso que dimos a través de la llanura era una lucha por mantener nuestras zapatillas puestas. Por suerte llevaba polainas sobre mis zapatillas que ayudaban a mantener el lodo fuera del calzado y evitaban que se pudiera quedar trabada la zapatilla por que tenían una correa que amarra la polaina pasando bajo la suela de la zapatilla. La verdad es que a pesar de lo incómodo de caminar a través de tanto lodo (o puré de mierda de vaca), el paisaje estaba espectacular, frondoso y exhuberante.

Teníamos las esperanza de encontrar cerveza en La Encantada por que era un pueblo relativamente grande a orillas del Río Indio, relativamente cerca de la boca del río. Efectivamente, cuando llegamos al pueblo pudimos ver que había tendido eléctrico y el pueblo tenía de todo: escuela, centro de salud, cancha de futbol, iglesia, corregiduría, y una cantina al lado del río. Ya eran las 5:00pm del viernes, seguro que la rumba estaba por comenzar. Cuando nos acercábamos al río pudimos ver que el lugar estaba muy tranquilo y no había un alma en lo que parecía el jardín del pueblo. Al llegar había una señora parada junto a una pila de cajas de cerveza, pero no había más nadie a su alrededor (extraño para un jardín, viernes en la tarde). Cuando le preguntamos por la cerveza nos informó que toda se había acabado más temprano. ¡Que enorme decepción! Mientras conversábamos llegó el botero y bajó el motor de su piragua, terminando su faena del día. Rápidamente, antes que se nos fuera, negociamos transporte a Boca de Río Indio. A los pocos minutos estábamos camino al mar y unas pintas frías.

jueves, 3 de septiembre de 2009

El Valle Trail Marathon

Ya es un hecho: el 1ro de noviembre de 2009 se corre El Valle Trail Marathon. La ruta de los 21k va a estar excelente. La ruta del maratón completo es igual a la de los 21k más una bajada por el sendero de Las Guías hasta El Limón y de regreso al Macano, completando entonces el circuito de los 21k. El camino es todo por caminos de tosca. Hace un par de años hubiese sido por senderos en su mayoría, pero ahora le han metido cuchilla a todo el recorrido.

Este fin de semana que paso yo hice todo el recorrido de los 21k en mi Nissan Patrol. La subida de el Cerro Cariguana se ha deteriorado un poco con las lluvias. Casi que trabado en la última cuesta por los surcos que creó la lluvia. Ya me puedo imaginar como estará el camino para noviembre. También se han profundizado los cruces de las quebradas que hay en el camino. Nunca les había parado bolas a las quebradas cuando iba en bicicleta, pero en el carro hay que fijarse bien al cruzarlas. En la primera quebrada le pegué a una piedra con la dirección y me tocó llevar el auto a alinear cuando regresé a la ciudad.

La vista que tendrá el recorrido será espectacular si toca un día despejado. Siempre me ha gustado la vista de todas las playas desde las faldas del Cariguana. También me encanta el retorno a El Valle, cuando puede verse claramente todo el borde del cráter que forma la paila de El Valle. Cuando ya puedo ver el perfil del Gaital cuento con que falta poco para poder bajar de vuelta a casa. La superficie del recorrido está muy buena, en su mayoría. Las pendientes serán bastante moderadas a través del recorrido. Solamente hay unas cuantas lomas cortas que se encuentran en los cruces de las quebradas que atraviesa el recorrido.

Recomendaciones:



  • Usar zapatillas de correr por senderos como Salomon XA Pro, XA 3D o SpeedCross (hay otras marcas, pero yo solamente uso Salomon desde que las probé hace 7 años)

  • Llevar una botella de 20 onzas en la mano

  • Tomar las subidas con calma

  • Llevar 2 o 3 suplementos energéticos, o uno por hora estimada


Hay mas detalles en http://panamarunners.com

domingo, 9 de agosto de 2009

Reporte del Maratón

Ya descansé de mi maratón de esta mañana. Corrí los 42.195 kilómetros del Maratón de Panamá en 3:33:13 segundos. Estaba buscando hacer 3:30 minutos, pero no tengo ninguna queja del tiempo que logré. Ha sido el mejor tiempo que he logrado en un maratón y es muy meritorio haber logrado ese tiempo en el Maratón de Panamá, que es un maratón muy difícil por lo alto de la temperatura. Por suerte este año iniciamos más temprano que en otros años, partiendo poco después de las 5:00am.

La primera mitad del maratón la corrí un poco más rápido de lo que tenía planeado, cruzando los primeros 21 kilómetros en 1:42. Mi intención era correr el maratón a un paso constante. Si hubiese logrado seguir mi plan, debí haber cruzado la mitad de la carrera en 1:45. Pero por más que traté de mantenerme a un paso de 4:55 minutos por kilómetro, frecuentemente mi gps me estaba marcando 4:40 por kilómetro. No estoy seguro que me hubiese ido mejor de haber corrido una carrera distinta apegándome a mi plan. La segunda mitad nos tocó con un sol bastante caliente. El cielo estaba completamente despejado y el calor pronto fue haciendo que mi paso se subiera por encima de los 5:00 minutos por kilómetro. Por suerte encontré bastante sombra por el area de Balboa, pero no suficiente.

Cuando venía de vuelta estaba luchando por mantener mi paso con un 5 por delante de los segundos. Ya después de pasar los 30 kilómetros pasé por una verdadera batalla de voluntadad para mantener el esfuerzo de seguir a una marcha que estuviera cerca de 5:00 por kilómetro. Ya no estaba tomándome el agua, me la estaba hechando encima para mantener mi temperatura corporal baja. Por suerte este año la hidratación estaba mejor que nunca y, de hecho, pasaba muchos puntos de hidratación de largo por que ya me había dado cuenta que habían cantidades de puestos de hidratación a lo largo de la ruta. El único lugar donde la hidratación estaba escasa era en el viaducto de Punta Paitilla a Costa del Este, y esto era por falta de espacio. El Club Corredores del Istmo se merece aplausos por haber realizado tan excelente trabajo de apoyo a los corredores.

Cuando regresé a la cinta costera ya estaba dentro de una carrera que podía manejar. Las pantorrillas se me estaban apretando pero ya podía sentir la felicidad de entrar dentro de 3:3x al final de la carrera. También ya sabía que la miseria de los últimos kilómetros del maratón estaba llegando a su fin. Logré encontrar recursos para ir apretando el paso poco a poco. Ya comenzaba a sentir el cosquilleo que produce entrar a un ritmo donde la lactosa se va acumulando en las piernas y la respiración se torna laboriosa. Hasta ese momento había estado cómodo con la respiración por más de 35 kilómetros. Cuando llegué a Punta Paitilla ya estaba seguro que entraría en un buen tiempo. Traté de apretar todo lo que podía y aceleré hasta un paso de 4:20 por kilómetro. Venía resoplando como un caballo de cuarto de milla. El esfuerzo lo pude mantener hasta el paso elevado justo antes de Multiplaza. Para ese momento ya se había pasado los 3:30 y no tenía motivación para seguir maltratándome. Bajé mi paso a 4:40 y entré por la meta en mi mejor tiempo.

Como notas posteriores, viendo los resultados de mi Garmin 301, logré seguir mi plan mucho mejor de lo que había pensado, hasta que el sol me calentó. El primer cuarto lo corrí a 4:52 de promedio, el segundo a 4:55 (clavado en mi objetivo), el tercero a 5:01 de promedio, y el último cuarto a 6:00 minutos por kilómetro de promedio. Me estaba descosiendo rápidamente y luchando por mantenerme entero. Alguién había pisado el hilo que me mantenía todo entero y mientras más corría, menos hilo quedaba para mantenerme en una pieza. Increible lo que hace la tecnología moderna...

Cuando llegué a la meta, lo primero que quería era una cerveza. Yo sabía que el Hash estaba lleno de cervezas, pero todos estaban apoyando a los 5 equipos del Hash que estaban corriendo en los relevos. Me tomó 1 hora llegar a mi primera cerveza. Y después de esa primera cerveza, las neveras fueron llegando en estampida. Definitivamente que éramos el grupo que mejor la estábamos pasando en la meta. Los triatletas llegaron, se estiraron y se fueron a montar bicicleta. ¡Que dedicación! Nosotros nos dedicamos a joder la paciencia hasta que se acabaron las cervezas. En ese momento yo me fui para mi casa con mi mujer y mis hijos, pero la mayoría del Hash se fue a sequir la parranda en una piscina llena de cerveza fría. Ya mis energías no daban para tanto.

sábado, 8 de agosto de 2009

Maratón de Panamá

Listo para el maratón de Panamá que corró mañana. Acabo de comerme un plato inmenso de pasta con ajo y aceite de oliva. Estoy terminando mi copa de vino y me voy a dormir. Mi meta es llegar antes de 3:30 a la meta. Es un objetivo difícil, pero posible. En la media maratón corrimos en una hora 38 minutos. Según ciertos cálculos de esfuerzos similares, debería poder correr en 3:27 el maratón completo, los 42 kilómetros. Me estoy dando 3 minutos de gabela para no morirme correteando una meta, y para ponerla más cerca de mi alcance.

Estoy bajo algo de estrés en estos momentos. Realmente preferiría no correr estos 42 kilómetros. Pero no está en mi corazón retirarme de un propósito por inconvenientes que pueden ser inconsecuentes. Posiblemente me estoy preocupando por pequeñeces, pero igual me elevan las pulsaciones y me ponen bajo el efecto del cortisol. Posiblemente lo que necesito es precisamente varias horas de otra clase de estrés, el estrés físico, concreto y real que produce correr una distancia tan grande. Y, al final de cuentas, grande es relativo: un español está corriendo en estos momentos 10 maratones seguidas. Creo que ya debe estar empezando su sexta maratón al hilo, o la esta corriendo ya, o posiblemente sea la séptima. ¿Qué es una maratón solita?

Voy a correr esta carrera sin medias para ver como me va. No es la mejor idea, pero he estado pensando hacer lo mismo para el Ironman de Cancún. No quiero explotar corriendo el maratón del Ironman, prefiero hacerlo en un maratón cualquiera, como este,  por ejemplo. Además, en este puedo tener un par de zapatillas extras y medias disponibles para cambiarme si se me están destruyendo los piés. Lo que más me preocupa es que me pelé toda la piel del frente del dedo gordo por estar montando patineta el fin de semana pasado - descalzo, de noche, y con un par de cervezas encima (tal vez eran más de un par). La vida es una, tempus fugit.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Perdido, Nunca

Un tema que siempre sale en las caminatas es el de perderse. Mucha gente que ha caminado conmigo se recuerda de haberse perdido junto a mi. Lo raro es que yo no recuerdo haber estado perdido jamás. El detalle está en lo que cada uno puede considerar como perdido. Para mi perdido es cuando tienes que llamar a los rescatistas para que te vengan a sacar (o alguien los mande a llamar por que no apareces), después que te encuentren. Yo he estado en lugares que estaban fuera de mi ruta intencionada y he tenido que corregir el rumbo para llegar a donde quería, pero nunca perdido al punto que me hayan tenido que rescatar.

Hace unos años un grupo se perdió en el Camino de Cruces y pasaron la noche en el bosque. Como tenían un celular, y señal, llamaron a alguien para que los fueran a rescatar. Ellos sí estaban perdidos, perdidos en un pequeño bosque rodeado de civilización. Yo no entiendo como alguien podría perderse en un espacio tan pequeño, y con un sendero tan bien marcado. Tiene que ver con que no iban preparados, no tenían experiencia en orientación, y no tenían un mapa mental del terreno que los rodeaba. Yo no me hubiese metido en ese sendero sin un mapa y una brújula.

Por muchos años me metí a caminar a campo traviesa por el bosque tropical húmedo ("la selva") navegando a punta de brújula. El GPS no existía, y, luego, aún con GPS, tampoco servía. Ahora hay unos GPS como el Garmin 60csx que prácticamente no pierde la señal nunca. Los GPS viejos no tenían antenas suficientemente sensitivas para captar la señal de los satélites a través del docel del bosque. Aún, algunos modelos modernos todavía no tienen antenas que sirvan bajo la cubierta espesa de los arbóles. Bueno, el punto es que me atrae caminar buscando mi propio sendero usando como referencia un mapa y teniendo un objetivo en mente. La brújula es él instrumento predilecto para este menester. La brújula siempre debe tenerse como respaldo para un gps ya que a la brújula no se le acaban las baterías.

He salido tarde en muchas travesías cuando el terreno se ha tornado más difícil de lo que estimé. O cuando me ha resultado imposible seguir la ruta que me propuse. Pero siempre, siempre, logré salir por mis propios medios del lío en el que solito me había metido. Supongo que por tener una tremenda confianza en poder resolver los problemas que se me presenten, nunca pensé que estaba perdido. Solamente sabía que no estaba donde pensaba que quería estar. Pero a veces resultaba que encontraba lugares que estaban mejores de lo que esperaba encontrar.

Entre las personas que me han acompañado en estas travesías han habido varios a quienes le ha causado mucho estrés el saber que estábamos fuera de la ruta intencionada. Al no tener un mapa en sus manos, y desconocer como usarlo si lo tuviesen, se sentían perdidos al punto que hubiesen llamado a Spock si contaran con un teleportador. Para mi esa era parte de la diversión - tener un problema que resolver, orientarme y seguir un azimut. En varios viajes he seguido un azimut por varios días a través de terreno hostil, subiendo y bajando lomas, atravesando quebradas y barrancos. Pero al final siempre encontré la satisfacción de llegar a donde quería, no estaba perdido.

martes, 28 de julio de 2009

Panama Canal Triathlon

Este domingo participé, y terminé, en el Panama Canal Triathlon, un medio Ironman que organiza la Unión de Triatlón de Panamá. Este era el segundo de estos en que participaba y ya sabía que esperar del evento: mucho sufrimiento en la corrida. Este triatlón solamente es la mitad del que me toca en noviembre, el Ironman de Cozumel. Pero la corrida en esta carrera es al medio día y nos tocó un sol importado del mismo infierno. Casi me retiro cuando llegué al final de la calzada, en el primer cuarto de mi corrida.

Las distancias de este evento son 1,800 metros nadando, 90 kilómetros en bicicleta, y 21 kilómetros corriendo. Este evento sería mi termómetro para ver cómo va mi preparación para Cozumel en noviembre. La nadada, que es lo que menos practico (si es que se le puede llamar práctica a lo poco que nado), era lo que menos me preocupaba pues en esta ocasión venía mucho mejor preparado que en todas las veces anteriores. Esta vez había practicado suficiente para sentirme cómodo. Esta vez también contaba con la ayuda de Rogelio, mi hermano, a quien pensaba seguir en la nadada y ayudarme de la tracción de nadar en su estela. Este plan lo truncó Roberto Brenes cuando, a unos 300 metros después de haber partido, se interpuso en mi camino y me separó de Rogelio. Mis ánimos fueron bajando cuando vi que Roberto no pudo mantenerse en la estela de Rogelio, y yo no pensaba hacer el esfuerzo por alcanzarlo. En ese momento me fue pasando Esteban Vissuetti y decidí que él sería quien me llevaría remolcado en esta vuelta. Por suerte Esteban tiene un buen estilo y una patada suave que me facilitó seguirlo. Desafortunadamente para Esteban, estuve tocándole los piés más de lo que es cortéz, pero no tenía otra opción ya que la visibilidad era casi nula y no podía verlo.

Salí del agua en mucho mejor forma que la vez anterior. Hice mi transición con calma, pero me sentía bastante bien. Sabía que la bicicleta no sería mayor problema. Pero me preocupaba el culo por qué no había montado bicicleta en más de tres semanas. Craso error, aún cuando las piernas estaban frescas, al llegar a Gamboa ya tenía un dolor intenso en el trasero que me martirizó por el resto de la pedaleada. Aún así, este año mejoré en media hora la bicicleta. Esto era fácil de lograr ya que la última vez había hecho esta pedaleada como si fuera un paseo. Eso fue a propósito por que quería estar seguro de llegar con piernas a la corrida. Este año le metí más esfuerzo a la bicicleta por que estaba confiado que la corrida no sería ningún problema. Pero estaba equivocado...

Cuando llegué a la corrida eran las 11:00am y el sol estaba apenas comenzando a ponerse caliente de verdad. Y ya estaba muy caliente. Arranqué a correr con fuerzas y me estaba pasando a casi todos los que tenía por delante. Muchos ya estaban en su segunda vuelta y venían desgastados de su primera vuelta. Llegué bien hasta el final de la calzada, pero ya la temperatura la tenía elevada. Mi respiración estaba bien, las piernas estaban bien, pero ya sentía que el calor estaba golpeando mi corazón: las pulsaciones se me estaban elevando. Di la vuelta y comencé el regreso a tierra firme. Cuando llegué a la Isla Perico paré, estaba a punto de considerar retirarme, no valía la pena el esfuerzo de correr bajo ese sol infernal. Había pagado por sufrir y ahora estaba recibiendo lo comprado - tenía mi pasaporte sellado por el can Cerbero - había entrado al Hades.

Pero la verdad es que todavía no me he retirado de ninguna carrera que haya iniciado. Decidí que esta no sería la primera, asi fuera que gateara hasta la meta. Cambié mis expectativa para la corrida y acepté que caminaría la mayoría de los 21 kilómetros. Esto era una decepción por que estaba muy bien preparado para la carrera y venía de recorrer esa distancia en 1:38 hacía un par de semanas. En ese momento me alcanzó Ybon Gamecho, que me llevaba una vuelta entera de ventaja, y el también comenzó a caminar. Encontré compañía con quien compartir mi miseria. Lo acompañé hasta la meta caminando. Me contó que ya venía a punto de acalambrarse. Trató de correr un par de veces, pero siempre volvió y paró. Todo a lo largo de la calzada veía el sufrimiento reflejado en el rostro de todos los compañeros que pasaban de ida y de venida. Estábamos sufriendo a coro en la Calzada de Amador. ¡Qué partida de masoquistas!

Después que llegué a la meta con Ybon me tocó tomar la decisión de qué hacer: continuar o parar. Por supuesto que elegí seguir con el sufrimiento. No iba a desperdiciar la oportunidad y perderme este tour por los predios del mismo Diablo. Así es que seguí mi recorrido y arranqué en mi segunda vuelta de la calzada. Arranqué corriendo y nuevamente me sentía de lo mejor, pero era por que la caminata me había bajado la temperatura. Al par de kilómetros estaba caminando nuevamente. Pero hice un esfuerzo y corrí cada vez que sentía que se me bajaban las pulsaciones y la temperatura, especialmente cuando llegaba a los puestos de hidratación y me daba un baño con esponjas de agua fría. Eventualmente me alcanzó un tico que paró de correr al par de metros después de pasarme. Llegamos juntos al final de la calzada. De regreso quedó atrás cuando volvimos a correr.

Luego vi que Esteban Vissuetti, que me había sacado una buena ventaja en la bicicleta estaba a mi alcance. Cuando finalmente lo alcancé decidí que ya era suficiente para la corrida. Esteban ya estaba caminando y decidí acompañarlo también. Regresé caminando con Esteban desde Naos. Eventualmente el tico encontró su ritmo y nos pasó llegando a tierra firme. Cuando ya estábamos cerca de la meta Esteban sugirió que entráramos corriendo. Bueno, no quedó otra que arrancar a correr nuevamente. Pasé bajo el umbral de la meta en 3:18, casi media hora mejor que la última vez. Pero esa media hora la gané en la bicicleta. Este año había corrido un minuto más lento que el año anterior, a pesar de estar mejor preparado. El sol me había destruído. Al menos ya estoy seguro que estoy en buena posición de lograr completar el Ironman de Cozumel dentro del límite de tiempo: 16 horas.